Una noche para no parar de bailar

Los gallegos Chotokoeu visitaban la capital andaluza para traer su balcanic swing a nuestras tierras, y no pudieron tener mejor anfitrión posible que la referencia folk en nuestra ciudad.

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Foto: Jesús Manovel

Eran las 21:30h de la noche del sábado 19 y ya se agrupaba la gente a las puertas de la Sala X a la espera de que abrieran. Abrió el concierto El Gueto con Botas a las 22:05h de la noche con “Hay Duendes en el Gueto” y, aunque la sala no estaba completamente llena, empezaron con una energía apabullante contagiando así al público que allí había.

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El Gueto con Botas. Foto Jesús Manovel

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El Gueto con Botas. Foto Jesús Manovel

Fue increíble la pasión que le pusieron a la hora de tocar esa música celta tan característica suya y la facilidad de cambiar de instrumentos en medio de cada canción. Pudimos escuchar canciones como “La Marcha”, “Mayo”, “La Danza del Oso” o “El amo de las Bestias” temas de “Flor de frontera”, su disco debut.

 

Vimos a David Ruiz dejarse un trocito de sí en cada canción y disfrutar como un niño junto al resto de sus compañeros. Ángel García al violín eléctrico consiguió junto con Josu a la flauta y Franki al saxofón, transportarnos a una época completamente distinta. Por no hablar del magnífico solo de guitarra de Dani Marco en “La Guerra no espera” o la limpieza de Lucas a la batería.

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Chotokoeu. Foto por Jesús Manovel

Tras un descanso que se demoró más de los que estaba previsto, Chotokoeu, se subió al escenario a las 23:30h con decisión. Lamentablemente, por problemas con la sala, fue breve pero muy intenso y dejaron al público con ganas de más.

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Chotokoeu. Foto por Jesús Manovel

Tocaron canciones como “Alegría”, “Taskha”, “Va fai sol”, “O ritmo” o “Huracan” en las que los gallegos no dejaron respirar al público. Este no paró de bailar, gritar y saltar durante todo el concierto.

Chotokoeu. Foto por Jesús Manovel

Ver a los componentes del grupo bailar en medio de las canciones fue una cosa genial y poco vista pero, sin duda, el momento clave de la noche fue cuando subieron a un malabarista al escenario mientras que ellos tocaban.

La luces de la sala mezclada con los talentos de los grupos ofrecieron un ambiente maravilloso en el que no se pudo dejar de bailar en toda la noche.

 

 

Redacción: Paula González

Fotografía: Jesús Manovel

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