Ribadeo sobre el sur. Cortesía de Bittersweet.

El pasado 26 de febrero Bittersweet presentaba su segundo EP en la sala Malandar. “Ribadeo” iba a sonar en casa, por lo que esta se convertía en una de las fechas más especiales dentro de la gira nacional que mantendrá a los sevillanos fuera, por lo menos, hasta principios de abril.

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Sobre las 21:30h, la puerta de la Malandar recibía todo el frío húmedo de la ciudad por cortesía del Guadalquivir. Esto influyó en que la taquilla de la sala empezará a funcionar nada más abrir. Ya dentro, mientras Veintiuno ultimaba los detalles de su presentación, la barra ya servía las primeras cervezas de la noche. Los de Toledo pasaban por Sevilla como parte de la gira de presentación de “Nada Parecido”. Producción que viene siendo considerada como uno de los mejores combos indie-rock/alternativos del 2015.

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Fotografía: Lorena Lucenilla

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Fotografía: Lorena Lucenilla

Desde antes de que el batería marcara el inicio de “Sublime”, ya podíamos deducir que la actuación de Veintiuno iba  a ser algo particular. El primer tema del EP homónimo (2014) de los toledanos abría un show que estaría marcado por un “performance” destacable. También nos avisaba que había que prestar atención (visual y sonora) al bajo y a la compenetración de ambas guitarras.

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Fotografía: Lorena Lucenilla.

Para  “Pulmones” y “Antorcha Humana” aún había gente que se incorporaba a la Malandar. Diego Arroyo, vocalista de la banda, conseguía acaparar la atención de los presentes pasando de la guitarra al teclado y viceversa; cuando no tenía instrumento entre manos, me recordaba (por sus movimientos corporales) a un “frontman” de agrupación post-hardcore o indie-core de mediados del 2010. Veintiuno no había llegado solo a Sevilla. El ritmo de la batería de “Prohibido Prohibir”  hizo que su comitiva se manifestara bailando y cantando el tema. Con la misma energía acompañaron “Huesos y Deseo” y su alusión a practicar el acto sexual.

Los de Veintiuno habían informado de la serie de peripecias que tuvieron que pasar para llegar a la capital andaluza. Quizá por ello, presentaron un show relativamente corto. Hubo tiempo para un tema más antes del cierre con “Llama y Gasolina”, cuyo videoclip ya roza las 6 mil visitas en menos de 3 meses. Tras lograr un ambiente y aura muy propio, el grupo nos ponía a jugar a los coros: “Pero déjate llevar, déjate manipular por mí […]”. Si había dudas en cómo participar, los acompañantes de la banda se enseñarnos a jugar bajo la batuta de Diego, quién terminaba la presentación en la zona baja del escenario, haciéndolo suyo.

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Fotografía: Lorena Lucenilla.

Tras un breve descanso, volvía a entrar en la Malandar para encontrarme con un público expectante hacia lo que Bittersweet tenía preparado para esa noche. El grupo jugaba en casa, y esta cuestión fue más que tangible y ayudó a crear una sensación de fiesta en la sala. Abrieron con “Cubo Azul”, para luego seguir con “Despejando la Senda”. Desde ya tenían al público en el bolsillo. Los locales tienen muchos amigos, y esa noche “Todos fuimos Bittersweet”. Llegó el turno de “Clávatelo en el Pecho”, single que anunció el lanzamiento de Ribadeo. La canción era conocida por más de la mitad de los asistentes, quienes para “Enredados” se iban acercando poco a poco al escenario.

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Fotografía: Lorena Lucenilla.

“El Puerto” era una de las favoritas del público. Los asistentes querían hacer saber a Bittersweet que estaban ahí, con ellos. Tras un blues muy bailable, el grupo se atrevió con “León de tres cabezas”, tema original de Mucho, quién según contó la banda ahí arriba, es uno de los principales responsables de la existencia de Bittersweet.

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Fotografía: Lorena Lucenilla.

Las expectativas en cuanto a la presentación en directo de Ribadeo, fueron creadas también en parte por los frutos que consiguió “Extranjeros”, el EP debut del grupo, con el cual, lograron hacerse un hueco – y muy bien aprovechado- en la última edición del Granada Sound. Así, cuando llegó el turno de “Luz”, los Bittersweet eran los protagonistas indiscutibles de la noche. El siguiente momento efusivo del evento vino con “IIIGM”, tema que también consiguió la participación activa del público a punto de cerrar la velada.

Buena y bonita fusión de grupos para calentar una de las noches más frías del mes. Veintiuno se marcó un directo de actitud rockera, con el que seguro se llevaron una gran cantidad de seguidores a casa. Por su parte, Bittersweet jugó bien su carta de local para lograr la compenetración con el público y demostrar el esfuerzo y la dedicación que hay detrás de Ribadeo.

Redacción: Manuel Paulino

Fotografía: Lorena Lucenilla

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