Rebeca Lane en Sala X: Ritmo y rebeldía

Rebeca nos recibe con un abrazo y la cara lavada. Aun recuerda la sensación al salir de su concierto en Sevilla el año pasado, que nos define como uno de los mejores de su gira por España. La excitación se respira en el ambiente. La música de Rebeca ha traspasado fronteras y se percibe a simple vista, entre el público, varias nacionalidades, desde la alemana hasta la colombiana, pasando por la italiana y española.

Rebeca Lane

La sala comienza a llenarse mientras DJ Eskarnia y Zaki, que nos adelanta parte de su nuevo disco, hacen de las suyas entre ritmos de cumbia y hiphop.

Las bases comienzan a llamar a la rapera, que abre el concierto con Obsidiana, la canción que pone título a su último disco: “No me invitan a sus fiestas ni a sus festivales pero me ponen
fuerte en las marchas en las calles”, y no le falta razón. La cantante, profundamente comprometida con el feminismo y el anarquismo, le canta a la guerra y las injusticias que sufrimos las mujeres día a día, como en su canción “La cumbia de la memoria”, donde habla del genocidio en Guatemala desde su perspectiva sociológica y, sobre todo, desde su perspectiva humana.

Rebeca Lane

Sobrina de Rebeca Eunice Vargas Braghiroli, poeta y guerrillera
guatemalteca, siente a la espalda la memoria de su tía, desaparecida por las fuerzas armadas de Guatemala durante la guerra civil que asoló el país durante 36 años. Sus estudios de
Sociología la han ayudado a sentar las bases para acercar mediante su música un mensaje esclarecedor y directo sobre las diferentes injusticias sociales a las que se enfrenta.

Durante el concierto, Rebeca recuerda a los afectados por las erupciones volcánicas y a las 40 niñas quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción de San Jose Pinula, dos hechos que han golpeado con fuerza al país de Guatemala en los últimos tiempos.

En cuanto a Obsidiana, nos cuenta: “Siento que este disco es mucho más musical. Tiene muchas más melodías, yo canto mucho más, pero la diferencia más importante es la colaboración de artistas latinoamericanos que hacen que el disco suene a Latinoamérica, que se sepa que esto es rap latinoamericano.

Culturalmente hemos querido incluir ritmos que se escuchan en nuestro territorio, la cumbia, el huayno peruano, ritmos caribeños, reggae, la marimba de Guatemala, haciendo de este hiphop una seña de identidad musical más profunda”.

Sus conciertos son un vaivén de emociones, un viaje introspectivo que ha calado en el público, que corea sus canciones como si se tratara de un mantra: “Siempre viva, como mala hierba”,
segunda canción en la tracklist del disco, donde la Rebeca nos anima a resistir pese a los intentos del sistema por hacernos mella.

Así, consigue crear una atmósfera única donde nos guiamos a través de los ritmos hacia una experiencia casi mística que no nos deja indiferentes.

Redacción : Cynthia Veneno

Fotografía: Refu Rivero y Cynthia Veneno

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