PEDRO ‘El Granaíno’

“El flamenco es un estado de ánimo”.

Añoranza, melancolía o soledad. Estas son algunas de las peculiaridades que definen la voz y el talante de este granaíno, que tras un constante esfuerzo y su transparente forma de ser ha logrado ser uno de los cantaores más reconocidos del momento.

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Todo estaba preparado. La casa completamente en orden y en el salón se podía sentir un intenso olor a lavanda. Todo para que uno de los gitanos más importantes del panorama flamenco actual se sintiera como en casa. De fondo se escuchaba un temita de Camarón, para ir entrando en ambiente. Entonces fue cuando, con una media hora de retraso, se escuchó el telefonillo. Pedro Heredia había llegado. Estaba algo sofocado por los tres pisos de escaleras que había que subir para llegar a la casa. Cuando entró justificó su retraso porque aunque llevaba toda la tarde en el barrio, había estado visitando a una antigua amiga con Síndrome de Down “no podía venir a Los Remedios y faltar a mi visita, sería un pecado”. Pedro se acomodó en el sofá mientras no paraba de hablar, recordando la fecha de su próxima actuación que tendría lugar en Sevilla con motivo del ciclo “Los jueves flamencos de Cajasol”, cita a la que no podíamos faltar.

Guiándonos por el apellido y origen de Pedro cualquiera hubiera pensado que tiene relación familiar con la cantaora granaína Marina Heredia, pero lo cierto es que no. Pedro no tiene ningún antecedente flamenco en la familia, aunque al ser de Granada y pertenecer a una familia gitana siempre ha tenido el flamenco muy cercano “La suerte que tendrá mi hijo es que él podrá decir que su padre es artista y canta, y que desde chico en su casa se ha escuchado flamenco. Yo sin embargo, he vivido y escuchado el flamenco desde otro punto de vista”. El cantaor asegura que nadie le ha enseñado a cantar y modular su voz, que el conocimiento para cantar está en escuchar mucho flamenco y a mucha variedad de cantaores, y sobre todo se declara totalmente en contra de las escuelas de cante flamenco. “Yo no veo ninguna teoría a la hora de cantar. En algunas giras me han propuesto dar cursos para enseñar a cantar a japoneses, americanos o ingleses y he dicho que no. ¿Aprender a cantar flamenco? No, perdone usted. Una cosa es tocar la guitarra, otra cosa es bailar y otra muy diferente es cantar”.

El cante flamenco no tiene normas establecidas e influyen múltiples facetas a la hora de que un cante transmita sensaciones. “No siempre se canta igual, eso es mentira. Influyen los estados de ánimo, como te vayas a levantar ese día, si tú ese día estás mal, si tú ese día… yo que sé, miles de historias que se tienen que reflejar a la hora de cantar. Tú un día que has estado muy gracioso te pones a cantar por seguiriyas y no transmites, porque ese día has estado contento, has estado feliz y no te acuerdas de ninguna fatiga. Y si tú un día que has pasado fatigas te pones a cantar por seguiriyas, te dicen: ¡Cómo has cantado por seguiriyas hoy Perico!” Hay artistas que cuándo cantan por alegrías se meten de tal forma en el papel que te inundan el alma de alborozo, sin embargo hay otros que están hechos para cantar las amarguras. “¿Cómo me expreso yo mejor, y que sé yo contar mejor? Pues según los compañeros y la crítica son las fatigas. ¿Dónde me encuentro más a gusto cantando? En las seguiriyas y en las soleas, en los cantes más pa’ dentro. En la toná, en el martinete. No te estoy diciendo que no me guste cantar por tientos o por alegrías, me gusta cantar por granaínas y por malagueñas. Pero sé contar mejor las penas que las alegrías, transmito más cantando las penas que las alegrías. Hay compañeros míos que cantan por alegrías, y transmiten tanta alegría que contagian al escenario. Pero yo no, a mí la gente me escucha y se va llorando”. El paso de los años también ha hecho mella en el flamenco, y en la forma de expresarse. Pedro conoció el flamenco de los años 20 gracias a un CD que Farruquito le regaló. Este CD incluía la música de cantaores antiguos como Tomás Pavón o Manuel Torres. Desde entonces el granaíno se considera un auténtico fan de la obra de estos genios. “En los años 20 estaba Pastora, Manuel Torres, Tomás Pavón, y aquellos genios. Cuando yo descubrí a Tomás Pavón me cambió la forma de mirar el flamenco, Tomás Pavón me cambió el ‘sentío’. Ellos cantaban diferente de genios de otra época como Camarón. Claro los de aquella época ni tenían televisión, ni tenían internet, ni tenían WhatsApp, y como no tenían todas esas cosas no pueden cantar como los de ahora que sí que tienen. Mírame a mi que ni tengo WhatsApp, aunque si yo tuviera WhatsApp a lo mejor no cantaría como canto. A lo que me refiero es que en cada época se canta de una forma diferente, ni se canta peor ni se canta mejor, diferente sí. Porque aquellas personas de los años 20 con un cacho de pan y un vaso de vino ya estaban contentos y ya eran felices. Las fatigas que ellos pasaban no tienen nada que ver con las que estamos pasando nosotros. Ellos cantaban con más fatigas que nosotros, o con fatigas diferentes. Entonces según las épocas se canta diferente. Se cantaba diferente en aquella época porque se vivía diferente en aquella época, y se canta diferente en esta época porque vivimos diferente”.

El mercado ambulante había sido la profesión de Pedro antes de que el cante entrara de lleno en su vida y en la de su familia. “Yo hacía rutas de mercado, mi profesión era vendedor ambulante. Los domingos por ejemplo era aquí en Sevilla en el Parque Alcosa, salíamos los sábados desde Granada, llegábamos a Sevilla y dormíamos en Sevilla en los coches y furgonetas, hacíamos noche en Sevilla y luego nos íbamos para Cádiz, luego la Línea, después San Fernando y por último de vuelta a Granada. Mi abuelo que es de Sevilla, de Camas, siempre tuvo en su mente volver a su ciudad, y como todos teníamos la ruta por aquí, decidimos venirnos para Sevilla. Y en que bendita hora nos venimos a Sevilla”. Este cambio de ciudad supuso un giro rotundo en la vida de Pedro, sus días como vendedor ambulante estaban contados. “Fue en el Lope de Vega en un concierto de Antonio Canales. Cuando terminó el espectáculo había una comida, y una fiesta. Allí es la primera vez que yo canto en público delante de un montón de artistas. Cuando canté todos se quedaron un poco sorprendidos, y entonces es cuando Canales me quiere llevar con él, y Farruquito me quiere llevar con él. Pero claro yo ya tengo mi vida hecha, tengo mi mercado y yo no había cantado en la vida y nunca me había dedicado profesionalmente. Entonces intentan llevarme, y yo pensando ¡Esto es de locos! Cantarle a estos dos genios del baile. Yo les dije que no, aunque ahí empezó nuestra relación. Él insistió aunque yo no me atreví, primero porque yo no tengo conocimientos ni yo me dedicaba a eso. Pero sin embargo, su hermano el pequeño, “El Farru”, estrenaba un espectáculo en Madrid y se iba pasar dos meses en Madrid. Entonces vino a mi casa a proponerme seriamente irme con él a Madrid, yo le iba a hacer un favor, pero él también a mi porque yo iba a estar aprendiendo diariamente. Debutamos en Madrid el Rubio de Pruna, Simón de Marbella, Ángela Bautista, La Tana y yo. Y ahí es cuando empiezo yo profesionalmente en un espectáculo de baile”. Todo esto era como un espejismo, los mayores genios del baile se rifaban al mercader, aunque él no se lo terminaba de tragar. “Ahí alternaba los dos trabajos. Yo no podía dejar mi mercado porque era mi vida, y yo no sabía si esto iba a ser pasajero o no. Pero pasaron unos dos años, y a mí empieza a picarme el gusanillo. Me metí en ese lio, y cuando menos te das cuenta te atrapa y te engancha. Me metí en ese mundo y dejé la profesión que tenía. Vendí la furgoneta, y mi padre me dijo que si estaba loco ‘perdío’. Además que yo tenía ya 32 años”.

 

Desde ese momento la vida de Pedro ha sido una auténtica montaña rusa. Giras, espectáculos multitudinarios, colaboraciones con artistas, y alguna que otra experiencia que el cantaor prefiere tener en el olvido. En el año 2007 decide que tiene que experimentar cosas nuevas y se presenta al talent-show ‘Factor X’. “Eso fue estando en Madrid. En los ensayos Ángela Bautista y su hermana solían poner en el camerino canciones de Luis Miguel. Y yo por esa época escuchaba a un italiano que se llama Marco Masini, también escuchaba música pop y a otra gente. Y no sé por dónde alguien nos comenta que hay un programa y de cachondeo me decidí a hacer los castings. Empecé a pasar castings y cuando me doy cuenta he pasado todos los castings, y ya estoy metido en el programa. ¡Qué barbaridad! ¡Qué fatiga!”

El presentarse al programa ha sido una de las experiencias más vergonzosas en la vida del cantante. “Pero gracias a Dios eso ya ha pasado, fue una experiencia, pero mejor para olvidarla porque fue una locura. Más que nada porque yo tenía en mi pensamiento que eso era de una manera determinada, pero una vez que estaba dentro me di cuenta de que no me dejaban cantar lo que yo quería, y eso me mataba. Luego yo era diferente al resto de concursantes, porque yo tenía 33 años, con cuatro hijos y mi profesión fuera. Ellas eran todas niñas que no tenían profesión, lo único que tenían era el sueño de ser cantante, y entraban con otras expectativas. Además yo allí me mataba con todo el mundo, aquello se convirtió en un reality en el que además no me dejaban tener contacto con mi familia. Incluso llegué a pensar que me iba a perjudicar un montón en mi carrera musical. A mí siempre me decían que cantara flamenco, pero yo no quería, porque allí la gente se iba a pitorrear del flamenco, y el flamenco es algo más, el flamenco son palabras mayores. Pero sí quería hacer temas que a mí me vinieran bien, y ellos me decían siempre qué canciones tenían que cantar, no las podía elegir yo. Pero bueno, hay algo positivo que me llevé del paso por el programa y es que por lo menos la gente conoció a un gitano de verdad, porque las personas que allí estaban tenían un concepto horroroso de los gitanos. ¡Increible!”. Echándose las manos a la cabeza, se sentía especialmente indignado al recordar como aún existen individuos que entienden la raza gitana como una expresión viva de la delincuencia.

PEDRO_GRANAINO

La carrera del artista ya estaba consolidada tras años de giras y diversos espectáculos de la mano de una de las familias más importantes del flamenco. La familia de “los farrucos” le habían aportado popularidad y una gran reputación. Pero Pedro no estaba conforme. Él era consciente de que cantando “p’ atrás” nunca sería el protagonista, pues los ojos del público siempre estarán pendiente del bailaor. Quería algo más, quería que el público se estremeciera con su voz. Ese siempre había sido su sueño. “Hace tres años presentamos el espectáculo ‘Homenaje a los grandes’. En ese espectáculo había cante, baile y guitarra, pero era tan protagonista el cante como el baile. Quisimos darle un homenaje a los cantaores, bailaores y guitarristas de la época de los años 20. En ese espectáculo solamente estaba yo como cantaor y a raíz de ahí es cuando la crítica empieza a hablar de mí, entonces yo aproveché pensando que ese era mi momento para empezar una carrera en solitario. A mí me llamaban para trabajar estando parado, y yo les decía que no porque tenía fecha, aunque fuese mentira, y eso me costó. Pero yo tenía claro que no quería cantar más p ’atrás porque el baile ya no me aportaba nada. En tres años que llevo cantando solo he avanzado más que los otros años que he estado cantando para baile. Cuando cantas sólo pueden pasar dos cosas, que te acepte el público porque sirves para eso o que te pegues el estacazo y te des cuenta de que no sirves para esto, y vuelvas a cantar para el baile. Pero bueno, yo tiré para adelante y hasta hoy me ha ido muy bien”. El debut en solitario del cantaor fue en el Palacio de Villavicencio, en Jerez. Aforo completo, el público expectante, y la crítica dispuesta para juzgar minuciosamente cada palo que el cantaor entonaba. “Ahí éramos yo solo y mi guitarra. Se me cumplió un sueño. Cuando tú estás cantando solo, y estás cantando por seguiriyas en tú tono, eres tú y no hay más. Estás contando lo que tú quieres contar. Quizá para mí fue una de las actuaciones más importantes de mi carrera, debutar solo. Ahí era donde a mí me medían, y sobre todo en un festival tan importante como es el festival de Jerez. Y a partir de este festival, también me llamaron para el festival de Sevilla”.

‘Capaz de transformar el cante en sentimiento cuando se lo dicta el corazón’. Estas son palabras que los medios dedicaron al cantaor después de esta exitosa actuación. Sin embargo, Pedro es inmune a las palabras de la crítica y prefiere sentirse a gusto consigo mismo. “Siempre es bueno que te alaguen ¿no? Pero tampoco hago mucho caso a la crítica porque habrá un día que no tenga inspiración, y las palabras no sean tan buenas. Aunque sí que es verdad que eso es reconocer un poco lo que tú quieres contar. Lo curioso es que se pongan de acuerdo todos los medios, porque si todos los medios dicen que yo soy un cantaor que tengo esta forma de cantar, pues con eso soy feliz. Todos se ponen de acuerdo en decir que yo soy un corazón que canta, y a la hora de la verdad es lo que yo quiero expresar.”

Tras su éxito en solitario Pedro ha estado en el punto de mira tanto de la crítica como de numerosos artistas. Genios de la talla de Vicente Amigo o Tomatito han requerido al granaíno para distintas colaboraciones. Sin ir más lejos Vicente Amigo quiso que fuera la voz de Pedro, junto a la de Enrique Morente y el madrileño Alejandro Sanz, la que consumara su tema ‘Y será verdad’. “La experiencia con Vicente Amigo fue muy chula. Vicente fue al teatro de Villamarta a dar un espectáculo dónde llevaba cuatro cantaores, y entre esos cuatro cantaores estaba yo. Pero Vicente ahí no me conocía, él iba a ver a los otros tres cantaores, y cuando yo canté le dijo a un amigo que tenemos en común: “El otro cantaor ¿ese quién es? Que a mí el que me gusta es ese”. Entonces al día siguiente, Vicente me llama y se presenta en la puerta de mi casa y me dijo que estaba grabando el disco ‘Paseo de Gracia’ y que había unos cuantos temas que le gustaría probar conmigo a ver si le coincidía con sus pensamientos. Yo sin pensarlo le dije que sí, que iba donde él me dijera” afirma con una evidente cara de deseo. “Nos fuimos al estudio de Córdoba y el tema que me pone es el que iba a cantar con Alejandro Sanz y Enrique Morente. Cuando yo hice la gira por Miami, Alejandro fue al teatro y preguntó por mí, y después me invitó a su casa para que fuéramos a cenar. Claro él ya me había escuchado a mí cantar, porque lo que grabé yo Vicente ya se lo había mandado, aunque yo no había escuchado lo que había grabado él. Total, que nos vamos para su casa y allí terminamos nosotros de grabar en el estudio de Alejandro Sanz”. Aunque todas las palabras de Pedro sobre esa colaboración, él asegura que una de sus mayores espinas es el no haber podido hacer una colaboración con Camarón.

Además de esta colaboración, Pedro también ha participado en el film de Carlos Saura ‘Flamenco Flamenco’. El cantaor asegura que lo más bonita de haber colaborado en la película es el haber conocido al genio entre genios, Paco de Lucía.

Desde hace algún tiempo ha existido una especie de debate dentro del flamenco, si es más puro el cante gitano o el cante payo. Este era un tema que hace unos años a nadie se le había ocurrido si quiera mencionar, sin embargo, hoy está a la orden del día en la mayoría de ruedas de prensa de los grandes genios. “Yo siempre he dicho que está el cante flamenco. El cante flamenco es una música muy rica, que tiene muchos matices, y dentro del cante flamenco los gitanos aportamos algo diferente. No es que exista el cante “payo” o el cante gitano, es que si yo soy gitano para levantarme de mi cama, vestirme, desayunar, bautizar a mi niño, hacer nuestras fiestas, celebrar la pascua, comer, beber, etc. Cuando yo canto, canto gitano”.

Pedro tiene una curiosa forma de expresión, ya puede estar hablando de la profesión familiar, como de su próxima actuación, que él lo expresa como si saliera de lo más profundo de su alma, expresa sensaciones en cada gesto. Al mencionar el cante payo y cante gitano, el cantaor se pone en pie y empieza a relatar de forma extrañamente intranquila. “Yo creo que la gente se confunde. Si tú escuchas grabaciones antiguas, solían los cantaores jalear diciendo “Vamos allá el cante gitano”. No hay nadie, en ningún directo, ni en ningún sitio al que se le diga sin que suene mal, o sea un insulto “vamos allá los que cantan payo”. Porque desde el principio del flamenco siempre se ha utilizado la expresión “Venga ya los que cantan gitano”, aunque el artista no sea gitano. Cuando se dice cante gitano se refiere al cante flamenco. El cante payo o el cante gitano no existen. Como dice el maestro Pansequito: el día que a alguien se le diga “Venga allá los que cantan payo” y no sea un insulto, entonces será cuando habrá cante payo y cante gitano. Hoy hay cante flamenco y cante gitano”.

 

Siempre ha sido un flamenco clásico, con un estilo conservador, fiel admirador de la época de los años 20, y siempre ha estado casado con el flamenco de Camarón y del maestro Enrique. Aunque afirma no inspirarse en ningún cantaor en concreto a la hora de componer, la huella de los años 20 ha hecho mella en él. “A la hora de componer, el flamenco depende de las vivencias. Si tú analizas las letras antiguas los gitanos hablaban de cómo vivían ellos, de cuando venían del campo de segar, de las fatigas que pasaban, del amor y del desamor contado como ellos lo veían en aquella época. Ahora por ejemplo, debería ser igual. Pero claro, si nosotros tuviéramos que hablar de lo que hacemos diariamente el teléfono móvil estaría en todas las letras de las canciones. Pero a la hora de la verdad son tus alegrías y tus penas lo que te inspira para escribir”. Por otro lado, Pedro asegura no servir para las nuevas corrientes del flamenco en las que se fusionan distintas tendencias. “Yo creo que no sirvo para eso. Una cosa es cantar flamenco y otra cosa es cantar tutti frutti. Pero que al tutti frutti se le llame tutti frutti, y no flamenco. Si tú haces fusión, tú eres un fusionista. Pero a una persona que hace fusión, no se le puede llamar cantaor flamenco. A todo no se le puede llamar flamenco. Hoy en día la gente escucha una rumbita, y le llama flamenco. El flamenco es otra cosa. Otra cosa es que haya cantaores en la historia que cantaran lo que cantaran sonaba flamenco, como por ejemplo Camarón de la Isla. Camarón tiene grabadas sevillanas, y no se puede cantar una sevillana con más fatiga. Camarón tiene rumbas, que si las canta otro es para que lo maten” Metafóricamente. “Sin embargo, las cantaba él y sonaba a gloria bendita”.

Además de tradicional, a Pedro le encanta estar rodeado de su gente y de su familia. Pero en día de actuación es mejor no molestarlo. “Soy una persona un poco retraída. Aunque siempre he tenido el apoyo de mi mujer, ella ha estado siempre en mis fatigas, en mis alegrías, ella ha sido la que me ha apoyado en casi todas mis cosas. Es verdad que a la hora de mi profesión mi mujer siempre se queda un poquito al margen, ella sabe que el día que me toca trabajar no le hablo a nadie, no me gusta escuchar a nadie, me gusta salir a correr y hacer deporte. Cuando me toca trabajar, no me gusta estar rodeado de nadie, me gusta centrarme. La gente no comprende que el artista antes de salir al escenario necesita tener su momento solo y hacer tu ritual, sea el público que sea”.

 

En su mente, entre espectáculos y distintas actuaciones, hay un proyecto especial, la grabación de un disco. Pedro no puede ocultar su cara de ilusión cuando habla del disco. Promete que será un disco muy suyo, en que pretende mostrarse lo más transparente posible. “Llevo ya dos o tres años dándole vueltas al disco. Hace cinco o seis años me propusieron grabar un disco, pero no estaba preparado para grabarlo. Grabar un disco es algo muy serio, es una cosa que queda para siempre en la historia. Ahora yo creo que sí estoy en un momento en el que tengo las ideas claras de saber qué es lo que quiero. Por un lado me alegro un montón de no haber grabado el disco en aquella época, porque si lo hubiera grabado, no hubiera grabado un disco de flamenco. Ahora por ejemplo lo tengo clarísimo, si grabo un disco grabaré un disco de flamenco tradicional. Mi idea sería grabar el disco con los cantes tradicionales, guiándome en la base de Tomás Pavón, Camarón de la Isla y de Enrique Morente, de los artistas que yo he mamado y de los que yo me alimento. Sería un disco que sería igual a las actuaciones que yo doy. Que la gente que vaya a verme a las actuaciones pueda escuchar lo mismo en el disco. Además me gustaría grabar un disco en directo, porque me encanta el directo. Pero claro en eso influye mucho que día tengas y como cantes ese día porque el flamenco es un estado de ánimo”.

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