Los Chili Pepes transportan Sevilla a California

El sábado 20 de enero los Chili Pepes tuvieron una cita en la sala Malandar con los fans del famoso grupo californiano, y a quienes rindieron homenaje, los Red Hot Chili Peppers. La sala abría sus puertas a las 22:30 y, en teoría, el grupo actuaba a las 23:00. Digo en teoría porque se hicieron de esperar casi una hora, pero se entiende el motivo: el recinto a esa hora todavía no estaba lleno ni de lejos. Para ser sinceros, no me di cuenta de la demora que llevaban encima hasta que me dio por mirar el reloj, el ambiente de la Malandar era muy bueno, con gente de todas las edades. Y, entre eso, la buena música, la compañía y las cervezas que iban cayendo, el tiempo se me pasó volando.

Chili Pepes - Sala Malandar

Mi madre siempre me ha dicho que soy muy inoportuna, y el sábado volví a corroborar esa afirmación. Dentro de la sala han dejado un pequeño espacio donde venden pizzas recién horneadas y, de vez en cuando, te venía un olor a italiano que no hubiera quien pudiera resistirse. De esta manera, me pedí mi buen trozo de pizza y cuando solo le había dado el primer bocado, la música dejó de sonar, las luces se atenuaron y el escenario se iluminó. Los Chili Pepes ya estaban listos. Yo no. Y mi pizza tampoco.

Comenzó a sonar el primer rasgueo de guitarra y la gente estaba expectante de lo que pasaría a continuación. A la guitarra se le unió el bajo y la batería, y entre los tres crearon un ritmo vivo y captante que desde la primera nota atrapó al público. Lo que se oía en la sala Malandar era puro rock y fue entonces cuando Dani, el cantante, entró en la escena. Los acordes pertenecían a “Can’t Stop”, una de las canciones más conocidas de la banda y que refleja bastante bien el estilo de los Red Hot Chili Peppers. Con las pilas recién cargadas gracias a la pizza, conseguí entre codazos y disculpas llegar desde la última fila hasta la primera, y ahí me planté hasta el final.

Chili Pepes - Sala Malandar

Tras esta primera toma de contacto, el cantante saludó al público y comenzaron a tocar “Dani California”, otro gran hit del grupo estadounidense. A esta canción le siguió “Scar Tissue”, quizás una de las más melódicas y también más exitosas, ya que ganó un Grammy en el año 2000. Entre canción y canción, al vocalista de la banda le gustaba interactuar con la sala, pues preguntaba cual gustaría que fuera la siguiente canción o incluso confesaba reconocer a gente que estaba en las primeras filas y que recordaba haber visto en otros conciertos.

La cuarta canción fue “Dark Necessities”, muy nueva y que no mucha gente se sabía, pero de la que hay que resaltar el gran trabajo que hacían el bajista y el guitarrista, que tocaban de una manera espectacular cada nota. Al terminarla, Rubén, el guitarrista, se quitó la camiseta debido al calor que debía tener tras el esfuerzo de tocar de esa manera y dejó al descubierto un gran tatuaje en su hombro izquierdo de Jimi Hendrix, de donde puede intuirse que saca su inspiración a la hora de acariciar la guitarra.

Chili Pepes - Sala Malandar

Las siguientes canciones fueron “Magic Johnson”, en la que el vocalista dejó cantar a un admirador del público, y “Aeroplane”, donde Pepe, el bajista, se lució y al término de la misma la gente empezó a corear su nombre, pues daba gusto verlo tocar. A la séptima canción le bastó dos segundos de acordes para que el público enloqueciera, y no sin motivo, se trataba de Snow (Hey Oh), una canción que levanta pasiones cada vez que suena donde quiera que sea. A esa la siguió “Tell Me Baby”, del mismo álbum que la anterior y perfecta para que el ánimo no decayera porque es pegadiza a más no poder y bastante bailable.

A “Under The Bridge” le pasó lo mismo que a Snow, el público la reconoció al instante y se volvió loco, tanto que el cantante admitió que la letra la sabían mejor que él mismo y dejó que la multitud la corease conjuntamente. En pleno súmmum del concierto continuaron con “Get On Top” y “Look Around”. Esta última le sirvió de descanso al vocalista, ya que fue puramente instrumental y se creó una atmósfera fantástica entre batería, bajista y guitarrista, al cual las manos se le volvieron invisibles a causa de la velocidad a la que tocaba el instrumento. Llegó entonces “Californication”, la canción a la que no le hacen falta presentaciones y que poca gente no conoce, la canción que nunca pasará de moda y que casi 20 años después de su lanzamiento sigue gustando igual. La interpretación fue simplemente impresionante y el público se entregó por completo.

Chili Pepes - Sala MalandarCabe destacar a un señor que de vez en cuando aparecía de manera estelar en el escenario e irrumpía mientras el grupo tocaba para ofrecerles cerveza y comprobar que todo estaba bien. Típico personaje que habría pasado desapercibido haciéndote pensar que podría ser el mánager de la banda hasta que, tras Californication, los Chili Pepes le pidieron que se subiera al escenario y Pedro, ya presentado al público, con una sonrisa de oreja a oreja tomó el puesto del cantante en el micrófono armado con su guitarra española. El guitarrista confesó que lo habían conocido ese mismo día mientras comían en el mercado y lo habían invitado a tocar con ellos porque les parecía un tío con mucho talento.

Pedro comenzó a cantar y los Chili Pepes lo acompañaron en plena improvisación, fusionando rock y flamenco en una misma melodía. Pedro se vino tan arriba gracias al clamor del público que sacó varios dólares de su chaqueta y los tiró por todo el escenario, dólares que en cuanto tocaron el suelo volvieron a ser recogidos por él mismo, pero no importa, Pedro es un tipo grande. Pronto contagió a la sala con su alegría, estaba viviendo el momento de su vida y tocaba su guitarra como si no hubiera un mañana, a pesar de que no estaba conectada y el resto de instrumentos se la comían decibeliamente hablando. El momento estelar de este músico llegó a su fin, la sala le aplaudía y él dio las gracias a la banda por haberle dejado tocar con ellos. Los Chili Pepes también se dirigieron al público y esperaron que esta breve colaboración hubiese gustado, excusaron lo que acababa de pasar en que son malagueños, y como buenos andaluces, espontáneos. Pedro se marchó entre aplausos del escenario, despidiéndose con ambos brazos de la sala, pero no sin antes recoger un último dólar que se había quedado en el suelo.

Tras este momento anecdótico tan divertido, el concierto prosiguió con “Power of Equality”, “Otherside” y “Around The World”, ambas últimas del álbum Californication lanzado en el año 1999. El final del concierto se acercaba y el vocalista agradeció al público la asistencia a la sala justo antes de empezar a cantar “By The Way”, una de las canciones más populares del grupo californiano y que llegó a ser un éxito mundial. Por último, tocaron “Give It Away,” la primera canción de RHCP que ganó un Grammy en 1991 y muy oportuna como broche final de la noche.

Chili Pepes - Sala Malandar

Para despedir la actuación, con una base proporcionada por la guitarra, el bajo y la batería, el cantante propuso un juego de repetición al más puro estilo Freddie Mercury en Wembley que sirvió para conectar con el público los últimos minutos de concierto. Tras esto, el tributo llegó a su fin y los componentes se despidieron del escenario dando saltos, tal y como habrían hecho los mismísimos Red Hot Chili Peppers.

Por:  Cristina Valderrama 

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