Jueves de dos en Sala X

Sobre las 22:00 del jueves 16 de abril abrieron las puertas de Sala X para que fuésemos entrando las pocas personas que allí nos encontrábamos pero no fue hasta las 23:00 cuando dio comienzo el concierto con Gonzalo de Cos y los herederos como teloneros de Turmalina.

Durante los tres cuartos de hora que estuvieron Gonzalo de Cos y los herederos, aparte de los instrumentos “típicos” en una banda pop-rock como la suya (guitarra eléctrica, batería y bajo) no faltó la presencia de un saxofonista, también se acompañaron en determinados momentos por una armónica y, en el que tal vez fue el momento más emotivo de la noche, un teclista para la penúltima canción. Este momento más que una letra, más que una canción, fueron diversas miradas al techo de la sala, miradas que traspasan lo opaco y llegan al cielo, estaba dedicada a la madre de Gonzalo de Cos que, casi apartado del micro, murmuró “Para donde esté. Para ella”.

Unos minutos más tarde, tras cambiar los instrumentos de ambos grupos y organizar todo lo necesario fue el momento del grupo Turmalina que presentaban su primer disco llamado Hasta que los pulsos paren. La preparación de material sobre el escenario se notaba hecha a conciencia, dos teclados, una guitarra, un bajo, una batería, una pandereta y hasta una maraca tuvieron intervención a lo largo del concierto. Fueron otros tres cuartos de hora los que pudimos escuchar a este nuevo grupo de pop-rock sevillano encabezado por una chica, Ángeles Jiménez, quien intercaló el tocar la guitarra, el teclado, la pandereta y la maraca sin olvidar que también es la vocalista del grupo. Tal y como ellos mismos dijeron, justo cuando todo tendría que salir perfecto los problemas técnicos se hicieron presentes sobre el escenario, aunque solo fuese por un par de minutos. Hasta que los pulsos paren es el título de su primer disco el cual podéis escuchar en Bandcamp o comprar el formato físico aunque para la presentación no les ha sido posible tenerlo. Discos de oro es el título de la que anunciaron como su última canción pero, justo cuando la mitad del grupo se había bajado del escenario y solo dos de los miembros seguía tratando de hacerse hueco entre instrumentos y cables para bajar volvieron a subir al escenario para interpretar los que, esta vez sí, fueron sus últimas dos canciones.

Respecto a los asistentes solo amigos y algunos familiares se encontraban allí presentes donde el espacio para bailar, saltar y hasta sentarse en el suelo no era un problema. Tras dos horas de concierto aproximadamente la noche del jueves llegó a su fin en Sala X con la música de dos grupos grabadas en nuestra memoria, al menos en la memoria a corto plazo.

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Por: Irene Lucena

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