Entrevista a Gritando en Silencio: “Empezamos a ser mayores y hacemos lo que nos da la gana”

Gritando en Silencio, la banda de rock and roll sevillana del momento ha sacado nuevo disco, Material Inflamable. Un álbum distinto a sus tres anteriores trabajos pero que, a la vez, muestra más que ninguno la esencia de sus jóvenes y curtidos componentes.

Para presentarnos su trabajo y su Gira Incendiaria, 3milsonidos se ha reunido con Marcos Molina, cantante, guitarrista y compositor, en el Halo Boutique Hotel y nos ha contado qué es este Material Inflamable.

P. A primeros de octubre sacasteis vuestros primeros singles de Material InflamableComo si no hubiera nada más Sácame de aquí. ¿Qué reacciones tuvisteis? ¿Anticipaban lo que iba a suponer este nuevo trabajo?

M. Al principio los singles tuvieron una buena acogida, pero no tan buena como el disco cuando lo hemos lanzado entero. Y es que en realidad hemos sacado un disco con canciones muy diferentes unas de otras, cosa que por otro lado es bastante habitual en nuestra discografía.

Te hacen elegir un single. Teníamos seis candidatos a singles, o sea, teníamos seis porque, aunque está feísimo que lo diga yo, la media de los temas del disco es bastante alta, y teníamos varios temas que sonaban a single. Pero si te dicen que elijas uno que represente el disco entero, no existe. No existe porque el disco bebe de tantas fuentes diferentes y los temas son tan diferentes los unos de otros que no es un disco como los de ACDC que siguen una línea. Eliges un single y sabes lo que te vas a encontrar. Y eso es imposible de hacer. Ni siquiera se parecen los dos singles que sacamos, el del videoclip y el de Como si no hubiera nada más. No se parecen. Entonces la gente decía ‘pero bueno, ¿el disco de qué va a ir? O sea, los temas están geniales, pero, ¿el disco de qué va?’. Y cuando hemos liberado el disco entero la gente lo ha recibido con muchas ganas.

P. ¿Os esperabais que vuestro disco tuviera tanto éxito en el panorama del rock español?

M. Bueno, sabíamos que había mucho hype, que había gente muy pendiente de lo que hacemos. Lo cual es una presión añadida, porque cuando estás preparando un disco y sabes que hay muchísima gente mordiéndose las uñas esperando a que salga, te da cierto sentimiento de responsabilidad. Pero la verdad es que no nos esperábamos que funcionara tanto. Los primeros comentarios venían de fuera de España, incluso de Latinoamérica.

P. ¿Vosotros habéis hecho alguna gira fuera de España?

M. No. Esa es la cuestión. Pero vamos, parece que va tocando.

P. ¿Cómo definiríais vuestro trabajo que parece tan indefinible?

M. Nuestro trabajo es, sobre todo, ecléctico. Muy diverso y ecléctico, pero sí que es verdad que este último trabajo ha dado un giro a lo que son nuestros orígenes, tanto en letras como en sonido, quizás. En letras, el disco anterior fue el más reivindicativo, quizás, el más explosivo, por haberse gestado en un clima de crisis y de malestar social, porque nos pilló en plena crisis. Entonces, cuando ha salido este nuevo disco, realmente las letras, aunque hay dos o tres temas de corte social, ha recuperado la tónica general del grupo, que es ocuparse del alma de las personas, de lo que merece la pena en la vida, de lo que no lo merece y, al fin y al cabo, de empujar a la gente a perseguir sueños, a dejar la comodidad de su asiento para buscar sueños en la bruma, que al final es de lo que trata la batalla de la vida.

Y en cuanto a música, la verdad es que es el disco más rockero que hemos sacado. Empezamos a ser mayores, hacemos más lo que nos da la gana y menos lo que podemos porque la historia discográfica de la banda es la historia de cómo unos compañeros de instituto montan una banda y se le va de las manos. Y este es el cuarto disco. Al principio no teníamos ni idea. Yo llevaba un año tocando la guitarra cuando empezamos a tocar. Y ahora ya hacemos lo que queremos y hemos vuelto a lo que nos marcó a nosotros nuestra juventud, que es el rock clásico, y este disco es el más rockero que hemos sacado. Bebiendo además de sonidos de los que están pasando en la escena más internacional, también por aportar algo al rock español. Hemos tirado de fuzz, de amplificadores con extensiones más crudas, de bajo distorsionado en todos los temas… Al fin y al cabo rock and roll, hard rock, rock sureño, que nunca habíamos rozado, quizás el rock sureño…

P. Entonces el sonido que buscabais era ese que suena en el rock más puro.

M. Sí. El disco en sí es un poco volver a los orígenes y volver a dedicarse a las personas y a los sentimientos. Quizás por eso la portada y todo lo que tiene que ver con el nuevo disco está enfocado un poco al rollo vintage. Y más desde que nos dijeron que nuestro disco iba a salir en vinilo, es el primer disco que sacamos en vinilo. La compañía nos lo puso sencillo para sacarlo en vinilo y nos encantó la idea. Y desde ese momento todo estaba pensado para el vinilo. O sea, la portada es un corazón en llamas pero, a parte, las esquinas están como desgastadas, como si fuera un clásico ya, porque es eso, volver a los orígenes en sonido. Y lo del corazón en llamas es también un poco por eso. Porque volvemos a ocuparnos de los sentimientos, de las preocupaciones que laten en el interior y, al fin y al cabo, de lo que nos mueve el corazón.

P. ¿Qué distingue Material Inflamable de vuestros anteriores trabajos y qué buscabais con él?

M. Lo que lo distingue quizás es que es una mezcla de todo lo anterior. Cada disco se ha caracterizado por una cosa. En el primero quizás teníamos esa inocencia de la juventud y esa energía. El segundo fue un disco muchísimo más introspectivo, muchísimo más triste. Hay algunos a los que les encanta, que son super fans de Maldito, de nuestro segundo disco. Es un disco mucho más introspectivo, que ahonda más en lo que es nuestro hábitat interno, los mundos por los que navegamos cuando cerramos los ojos y cuando no estamos en medio de una gira.

El tercero es el que te he dicho que se gestó en un clima de crisis entonces quizás es el más reivindicativo y el más explosivo, el más incendiario. Sin embargo este es una mezcla de todos los anteriores. Hemos vuelto como a los orígenes. Este disco tiene muchísima, muchísima energía, pero al mismo tiempo volvemos a encargarnos de lo que es el alma, de lo que es la introspección, aunque haya algunos temas de corte reivindicativo. Entonces quizás este haya sido la batidora de todos los anteriores. Hemos cogido todo lo que nos ha gustado y todo lo que hemos aprendido de los discos anteriores, lo hemos picado y lo hemos hecho disco.

Es más nuestro. Y encima en el sonido es en lo que más hemos innovado y hemos tirado por un rollo algo más americano, quizás. Más guiri, más de lo que está pasando en el rock internacional. Porque quizás el rock estatal a veces da esa sensación de inmovilismo, de estancamiento, sobre todo en temas de sonido, en cómo se organizan las canciones… Como que, desde Extremoduro y Marea parece que ha habido un vacío y como que no han ocurrido cosas. Pero han ocurrido muchísimas cosas. Y nuestra manera de aportar algo a la escena nacional era esa: beber de fuera y traerlo hacia dentro, que realmente es algo muy antiguo. Los plateros, los antiguos Platero y Tú decían ‘esto es rock ando roll y no somos americanos’. Realmente es esa filosofía.

P. ¿Y algún grupo en el que os hayáis inspirado para obtener esos sonidos más ‘americanos’?

M. Pues, es difícil quedarse con uno, porque ya te digo. Nosotros bebemos de muchísimas fuentes, pero si me pusiera aquí a citarte pues hemos estado escuchando mucho White Buffalo, hemos escuchado cosas así más sureñas como los Rival Sons, Goodbye June, los Greta van Fleet que han salido hace poquito y que lo están partiendo. Unos chavalitos americanos que suenan como si fueran Led Zeppelin. También hemos bebido muchísimo de cosas más modernas e incluso que parece que tiene que ver poco con las cosas que nosotros hacemos, pero que tienen ese sonido de base stoner, como por ejemplo los Royal Blood, que lo han partido muchísimo, los Highly Suspect… No sé, en definitiva escuchamos muchísima, muchísima música. Y a cualquiera que se lo diga incluso puede decir ‘hostia, pues jamás hubiera dicho que se parece a vosotros’, pero siempre hay algo que aprender y siempre hay algo que llevarte, aunque sí que es verdad que todo lo americano no se puede importar al rock nacional, porque el rock nacional tiene unas reglas por el hecho de estar hecho en castellano.

El rock en lengua de Cervantes tiene unas reglas peculiares y aquí la gente no admite que la letra sea una mierda. El público rockero español no admite que un tema tenga una mierda de letra. Si no te lo dirá a la cara. Sin embargo, en Estados Unidos, alguien puede hacer una canción con ‘Don’t stop de rock, don’t stop de rock‘ y repetirlo hasta el infinito. El rock allí es una música de masas. Aquí no. Aquí el rock es más una música de, no una minoría, pero sí de gente un poco más exquisita. Y en Estados Unidos el rock se consume como se consume aquí el reaggeton.

P. ¿Que ha sido lo mejor y lo peor de grabar este álbum?

M. Este disco lo hemos grabado en Usúrbil, un pueblo de Guipúzcoa y lo mejor ha sido que es el primer disco que hemos conseguido disfrutar. Parece una tontería, pero el proceso de grabación, para unos chavales que aprenden a tocar es poco más que una carnicería. Entonces siempre había muchísimo estrés. Además, al principio empezamos autoproducidos totalmente, los primeros discos, entonces siempre el proceso de grabación había sido algo traumático. Y esta vez lo hemos disfrutado como niños chicos. Hemos delegado muchísima responsabilidad en el sonido, en nuestro ingeniero de sonido, y nosotros nos hemos limitado a tocar y a disfrutar, que es lo nuestro. Es la primera vez que nos lo hemos pasado como niños chicos y más que grabar un disco han parecido casi unas vacaciones. Verás, nos hemos hartado de currar, y eso no hay quien lo niegue, pero sí que es verdad que nos hemos podido dar alguna escapada, incluso cruzamos a la parte francesa, la parte vascofrancesa, y la verdad es que nos lo hemos pasado genial. La convivencia ha sido genial. Estábamos allí para 22 días, aunque lo terminamos un  poco antes. Lo terminamos en 20 y le dejamos a nuestro increíble ingeniero que terminar de mezclar allí.

Lo peor de grabar ha sido que durara tan poco, porque por una vez que nos lo hemos pasado tan bien, hubiéramos estado allí un mes más. Y porque realmente siempre puede durar más. De hecho, las grabaciones para los músicos nunca se terminan, se abandonan. Tú las grabaciones las abandonas porque si no siempre estarías dandoles vueltas, haciendo mejor esto, haciendo mejor aquello… Tienes que ponerte una fecha límite y cuando llega la meta, como si fuera un examen, soltar el lápiz y decir mira, aquí está y ya está, porque si no, no lo terminas nunca. De hecho este disco lo hemos grabado dos veces. Lo hemos grabado una en el local de ensayo y otra allí en Usúrbil. Cuando fuimos a Usúrbil ya teníamos el disco más que producido.

P. ¿Cuál es tu canción favorita del álbum?

M. Mi canción favorita. Probablemente sea… Probablemente sea la… Uf… Estoy entre dos.  Personalmente para mí significa mucho Atrapado en tu mundo, porque va dedicada a una persona muy especial que es la que hace que yo pueda llamar a algún sitio hogar. Y por otro lado está la canción de los refugiados que cada vez que la canto tengo que hacer un esfuerzo para que no se me salten las lágrimas porque me toca muchísimo la fibra. Vamos, probablemente se note. Hay muchísima gente que ha escuchado la canción y me lo dice, ‘tío, ese tema me pone los vellos de punta’, pero es que a mí a veces, incluso hablando del tema me cuesta trabajo que no se me empañe la mirada.

P. Volviendo a lo que es la  música, ¿tradición o reinvención?

M. Yo en realidad soy una persona ecléctica por naturaleza, entonces a mi me gustan los dos conceptos. Yo creo que hay unas reglas que están más que sentadas y que se deberían seguir en cuanto a tradición, en cuanto a lo que un tema de rock debe ser. Pero después sí que es verdad que no está todo inventado, y hay mil maneras y mil recovecos de innovar en la música. Nuevos sonidos, nuevas maneras de hacerlo, nuevas maneras de decirlo, aunque sí que es verdad que el rock tiene algo, una esencia, pero es sobre todo actitudinal. Esa actitud no se puede perder, si no nunca sería posible el rock. Pero, ¿el cómo hacerlo? Ahí sí que se puede innovar muchísimo.

P. Y en este disco, ¿por qué habéis abogado? Ya me has dicho que habéis vuelto a los orígenes.

M. Claro. Y al mismo tiempo nos hemos reinventado. Ahí está precisamente lo que te acabo de comentar. Nosotros hemos vuelto a eso que nos suena más a hard rock clásico de toda la vida, y sin embargo, con respecto a la discografía de la banda, parece que nos hemos reinventado tirando de sonidos de los que se están moviendo ahora en la escena internacional, que en realidad ha sido una reinvención también porque, el fuzz no se usaba desde los años 70 pero desde que pillas, por ejemplo, los Black Kiss, hace unos años, el fuzz está ahora súper de moda, y es un efecto que había caído en el olvido.

P. ¿Qué le dirías a los nuevos grupos que intentan abrirse camino en la industria musical?

M. Pues que es muy difícil. Les recomendaría que siempre tuvieran un paracaídas por si falla, pero lo realmente importante es, de alguna manera, no esperar nada. Currar, como se dice, a fondo perdido. Te tiene que gustar muchísimío. Tienen que saber que te tiene que gustar muchísimo porque hay momentos en los que, si estás esperando algo, eso puede no llegar, o llegar más tarde de lo que tú te esperas, y realmente la única manera de seguir haciéndolo, de seguir empujando y de seguir invirtiendo esfuerzo y ganas es que te guste muchísimo lo que estás haciendo. Mi recomendación es que no lo dejen nunca. Que sigan, que sigan, que sigan, que el tiempo lo acaba poniendo todo en su sitio.

P. Vosotros cuando empezasteis, ¿os imaginabais que ibais a llegar a donde estáis? ¿Teníais también un plan de ‘paracaídas’?

M. No nos imaginábamos que fuéramos a conseguir lo que hemos conseguido hoy. Y sí. De hecho nosotros tuvimos que recalibrar por el camino y decidir si nos dedicábamos a esto. Porque nosotros, ya te digo, éramos compañeros de instituto y hacíamos música para nosotros. Cuando llevábamos un añito, grabamos una maqueta de cuatro canciones y la colgamos en un servidor de internet. Internet empezaba. Todavía no estaba ni siquiera de moda Myspace, y la colgamos en un servidor que colgaba maquetas de grupos nóveles. Tiramos el servidor. O sea, la gente se descargó tan masivamente nuestras canciones que en el servidor superaron eílm lite de descargas que tenían y lo reventamos. Entonces lo tuvimos que colgar en otros servidores. En aquella época ni siquiera había tantos servidores de descarga como ahora. En aquella época todo era pagando.

Después salimos a tocar a Madrid, llenamos en bar en el que tocamos por primera vez, la Jimmy Jazz, que por cierto la han cerrado hace poco, unas lástima, y después tocamos con Iratxo… Bueno, en fin. Al fin y al cabo se nos ha ido yendo de las manos. Nosotros hemos ido paso a paso y la verdad es que ha sido un poco efecto bola de nieve. Y llegó un momento en el que dijimos, ‘chicos, nos va jodidamente bien, ¿nos dedicamos a esto seriamente?’ Y bueno, decidimos que sí, así que empezamos a estudiar más, a echará más tiempo en estudiar sobre el instrumento, a profesionalizarnos, a pedir consejos a músicos nuestros… Empezamos a preocuparnos seriamente. Empezamos a hacer música sin preocuparnos por nada y llegó un momento en el que te tenías que preocupar por todo. Decir ‘tengo que aprender armonía, tal y cual cosa…’ Y el resto es historia.

Antes habíamos tenido pinceladas de estudios musicales. Yo sabía lo que me habían enseñado en el colegio y sabía leer una partitura, pero realmente para hacer rock no te sirve para nada leer una partitura. Y, sin embargo, armonía creativa, armonía vertical, que son cosas que sí que hacen falta, no tenía. Tuve que aprender lo que necesitaba y lo que no me habían enseñado.

P. Bueno, y ¿cómo va la Gira Incendiaria?

M. Pues genial, la verdad es que genial. Este disco, al ser el más rockero es muy fácil de defender en directo. Suena genial. Incluso comparado con algunos temas de nuestros inicios, es increíble, porque es un disco con ritmos más pesados, más contundentes, y es muy sencillo hacerlo sonar en directo y que suene a eso, a una descarga de rock and roll encima del escenario.

Estamos muy cómodos con este nuevo disco, tocando en directo y, para darle una vuelta de tuerca también queríamos que esta gira fuera Incendiaria de verdad y queríamos que los que nos habían visto con otros discos se despeinaran. Que dijeran ‘hostia, esta gente ¿dónde se ha metido estos últimos años?’ Entonces, para este disco hemos contado con un técnico de sonido propio que es además el que nos ha mezclado los tres discos anteriores. El tío tiene un Grammy Latino como ingeniero de sonido. O sea, que es un máquina, Eduardo Ruiz Joya.

También nos hemos profesionalizado un poco. Ahora vamos con monitorización de inears inalámbrica. Yo me he quitado el amplificador y voy en digital… Al fin y al cabo para que suene todo muchísimo más limpio, muchísimo más contundente y, la verdad es que se ha notado. Los que nos han visto nos lo han dicho, ‘hostia, cómo sonáis ahora’. Es la confianza que te da tener a alguien del equipo en la mesa de sonido y saber que tú estás haciendo un bolazo y que fuera se está escuchando lo mejor que se puede escuchar.

P. No toda la banda ha podido grabar todo el disco, ¿es así?

M. Sí. Miguel Ángel Santos, por motivos personales no podía subirse un mes entero a grabar, y me machaqué yo todas las guitarras, aunque contamos con la colaboración de algún amigo también, como se puede ver en los créditos. Algún solo del pequeño Carlos, que además nos ha ayudado, vamos, ha producido seis temas del disco, porque ya nos cogía el toro, y ese sí que es una máquina con la armonía, y es una opinión cercana con la que siempre contamos y bueno, nos parecía guay dejarle algún solito. Algún breach, algún arreglo se lo ha hecho él mismo y han quedado genial. Además es una máquina tocando la guitarra.

Después está Sócrates López. A mí me daba un poco de reparo ser el único guitarrista en la sala grabando, entonces me llevé a un tremendo compañero que es Sócrates López, que a parte ha sido productor de discos de Iratxo y guitarrista suyo durante mucho tiempo. También es guitarrista de Los Porretas, y es colega mío desde pequeños y se vino con nosotros y también se ha hecho algún solo, algún arreglillo en algún tema. Pero el resto de las guitarras me las he comido yo todas.

Redacción: Irene Martel

Medictum. Entrevista por 3MilSonidos

 11 meses ago

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