El Último Bolero en Sevilla: Los Chikos del Maíz en la Sala Fanatic

El pasado sábado 5 de noviembre, Los Chikos del Maíz decían adiós a la capital andaluza como parte de su última gira. Así lo vivieron sus seguidores andaluces.

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Foto: Mari Paz Cortés

Ocho y media de la noche de un lluvioso sábado de noviembre. La calle Herramientas comienza a llenarse de paraguas en los que debajo parece haber gente. Por cada cinco minutos pasados, la cola iba aumentando de cincuenta en cincuenta. Si se tratara de la cola de compra de las entradas del Viña, la calle, como la web, se habría caído a la misma velocidad con la que se agotaron las entradas para el concierto de Los Chikos del Maíz en la Sala Fanatic.

Nueve en punto. Las puertas de la sala se abren con puntualidad, nocturnidad y alevosía y comienza ya a organizarse la entrada de la interminable fila de discípulos de la gran mazorca. Sus seguidores apuestan por contribuir al atrezzo y cargan desde banderas republicanas y arbonaidas hasta camisetas republicanas de la selección española de fútbol. La intensidad se respira y el sold out de entradas comienza a tener sentido.

Al poco tiempo de entrar ya va sobrando la poca ropa necesaria para llegar a la sala y los sudores comienzan a salir con solo mirar al escenario. En la planta de arriba están Toni y Nega refrigerándose con Cruzcampo y arropándose entre amigos de la capital hispalense. Dicen que entre broma y broma la verdad asoma y sus colegas no paran de bromear con que este no es el final de Los Chikos, pero ellos parecen tenerlo muy claro. De momento, este va a ser el último bolero en Sevilla.

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Foto: Mari Paz Cortés

Diez menos veinte de la noche. En la pista ya se escuchan cánticos críticos dirigidos hacia Zoido, Susana Díaz, “el cuñado falangista Miguel Ángel Revilla” (La Soledad del Corredor de Fondo) y, cómo no, hacia C. Tangana. “Metedle caña a Zoido, cabrones”, se escucha a voces. Mientras, Nega se hace los cien metros lisos trotando en el pasillo del camerino. Poco después se disponen a cruzarlo para dar comienzo al espectáculo. Toni, Nega y Bokah no dudan ni un momento en estrechar sus manos demandando suerte a todo el que anda por la zona “privilegiada”. Parece que más o menos conocidos, todos están en la misma lucha. En sus caras se perciben nervios como si fuera este su primer bolero.

Suena la base de Vacaciones en Suiza mientras bajan las escaleras de la Fanatic hacia el escenario agitando con descaro e ironía la bandera rojiblanca de Suiza. Así es el rap; irónico y cínico, que a golpe de dialéctica rítmica critican el sistema. Así durante dos horas de espectáculo donde tuvieron rimas para todas las ramas y dramas. Un repaso de versos dedicados con cariño desde Leire Pajín, Esperanza Aguirre y hasta Gallardón, en lo político, en lo económico, también pasando por la Iglesia y la Casa Real.

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Foto: Mari Paz Cortés

Los Chikos del Maíz dejan claro que se despiden. Nostálgicos pero combativos hacen un recorrido desde Miedo y Asco en Valencia, Pasión de Talibanes, La Estanquera de Saigón y hasta su último Trap Mirror. Nostálgicos porque en ningún momento pierden las referencias de dónde vienen y combativos porque se enfrentan de cara al progreso personal que han experimentado desde 2005 hasta hoy. Creen en la autocrítica pero siempre desde la responsabilidad de reivindicar sus raíces.

El concierto está marcado por un firme discurso con conciencia de clase, y así lo demuestran en Los Pollos Hermanos, donde se enfrentan en un beef a su rival C Tangana, a quien critica la ausencia de esta en su estilo de vida. Ellos lo saben y el rap es así; no falta vacile, competiciones y experiencias personales. El “No al TTIP” parece ser otro de sus frentes en su lucha discursiva como músicos.

A pesar de ser un grupo potente dentro de la izquierda y ser himno y referentes de algunos partidos, no dejan de estar en boca de muchos y de ser objeto de crítica debido a ciertos mensajes machistas entre sus letras. Desde su Estilo Faluya, pasando por “el bukake a Leire Pajín” o las referencias a Esperanza Aguirre, De Cospedal, etc., como “bitch” en el hit Hipocresía, se ha visto cómo se han echado piedras sobre su propio tejado dentro de una gran parte de sus seguidores, que pertenecen a la militancia de izquierdas y que comparten la lucha contra el TTIP pero también contra el machismo.

No obstante, la autocrítica y Los Chikos van de la mano. Tanto en el tema Paraísos Artificiales como Un Bolero en Berlín dejan ver su maíz más dulce a la vez que reivindicativo. No cesan a la hora de lanzar mensajes de apoyo a la lucha feminista. “No es no”, y parece ser que no es algo que ellos den por hecho como algo obvio entre sus fieles y en un ambiente donde se cree más que superado.

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Foto: Mari Paz Cortés

Y en una oda al amor libre y en contra del amor romántico dicen adiós a una increíble noche sevillana. Pero ni vivimos en paraísos artificiales ni la vida es como la has visto en el cine y a Los Chikos les toca despedirse.

Por: Mari Paz Cortés

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