EL Gueto con Botas y Batracio en la Malandar. Empezar el puente con buena música

Eran las 21:42 del jueves 23 cuando Batracio se subía al escenario de la Sala malandar arropados por el poco público que allí había.

Empezaron el concierto a tope, entrando con fuerza por parte de Javi Galliza a la batería. Javi Romero no bajó en ningún momento la guardia con la trompeta ni dejó de disfrutar dándonos un poquito de él en cada brillante solo, así como José Rodríguez y su teclado. No pudo faltar uno de los engranajes clave como es Juan Bidegaín, el bajista.

Pudimos disfrutar de temas como “La Charca”, “Bona Fortuna”, “Moskojonera”, “Souciedad” o “Pulgadas” entre otras en las que la banda se dejó el cuello. Pese a la poca gente que como ya hemos comentado que se encontraba en la sala, supieron dar todo de sí y no dejar ni una gota de sudor para ellos.

Uno de los momentos de mayor locura fue cuando la banda empezó a tocar un tema de reggae improvisado. José Alberto se hizo con un arco de violín y empezó a tocar su guitarra con él, como si lo hubiera estado haciendo toda su vida. Ni que decir tiene que dejó impresionado a todo el personal con los increíbles solos de guitarra que se marcó durante toda la actuación.

El público se empezó a venir arriba en la canción “Famelia” en la que un ya agotado Febes lo daba todo y soltaba con esa vozarrona lo que realmente querían oír. No se quedó corta Refu Rivero, corista que, a falta de su compañera, se defendió con su maravillosa voz.

Batracio se bajó del escenario a las 22:35 y tras una media hora de descanso e intercambiar y afinar instrumentos, El Gueto con Botas se hizo dueño y señor de todo el escenario y del creciente público que allí se agolpaba.

Empezaron con “Duendes” para así introducirnos en una locura de noche en la que no se pararía de bailar, saltar y cantar. Los sevillanos no dejaron indiferente a nadie en todo el concierto, aún así después del descanso parecía muy difícil volver a reenganchar a toda la gente. Sin embargo, “La guerra no espera” fue la clave para conseguir poco a poco volver a la misma intensidad y complicidad de antes.

Pudimos escuchar temas como “Ojos de Tierra”, “La luz”, “Mayo”, “La plaza” o “El amo de las bestias”. Con la invitación especial al escenario de Isa Hidalgo en “No estaré” quien revolucionó a todo el mundo con su increíble presencia y su creciente ánimo, consiguiendo que todo la Malandar se agachase y saltase con ellos.

Notamos cambios en cuanto al ambiente del grupo. Primeramente tenían un nuevo fichaje, el argentino Mauro Blanco que nos impresionó a todos con el manejo de su peculiar guitarra. En segundo lugar, pudimos ver a Sergio Mateo disfrutar en condiciones del rato que estuvieron en el escenario brindándonos con un pedazo de solo con su fiel bajo en “La danza del oso”, canción cumbre del concierto.

Franki Corrales no se quedó atrás respecto a los demás miembros de la banda. Parecía que su saxofón tenía vida propia gracias a sus fantásticas manos que dejaron un muy buen sabor de boca.

Qué decir del increíble Ángel García que nos transportó a otra época con su violín, esta vez sin ser eléctrico pero que sonaba muchísimo mejor y más puro.

Joshu Björkssen ayudó a Ángel a llevarnos a una época totalmente ajena a nosotros con tintes medievales gracias a su flauta y gaita.

David Ruiz volvió a dejarnos con la boca abierta por su rapidez a la hora de cambiar de instrumentos en cada canción y con su apabullante energía.

Por último, pero no menos importante, Lucas Hidalgo parecía otro a la batería, tocando con tantas ganas y tanta fuerza que si al final de la noche el instrumento siguió en pie fue porque tienen que seguir dando guerra durante mucho tiempo más.

En resumen, los ritmos celtas mezclados con ska y reggae hicieron de La Malandar el sitio perfecto para empezar un buen puente.

Redacción: Paula González Domínguez

Fotografías: Andrea Montblanch

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