El “core” es más rico cuando se disfruta en familia.

El viernes 27 de marzo, un interesante grupo de jóvenes se concentraba en la Sala “Selfie” (Events para los que nos avergüenza decir “me voy a la Selfie”) para formar parte de un auténtico concierto core: cinco bandas en escena –que incluía a unos invitados madrileños-; familiares, amigos; y sobre todo un buen rollo compartido entre grupos y público.

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Foto: Jairo Camacho

Eran muy pocos los que años atrás se tomaban el “core” (por favor englobe usted post, grind, metal, trash y derivados) como algo serio y no solo como una moda. Y pocos menos aun los que siguieron apostando por el estilo en una ciudad en la que los que se autodenominaban seguidores de Gerard Way ahora forman parte del club de fans de John Boy, sin que nadie los llame raros, precisamente. Hacía casi dos años que no acudía a un show de estas características. Aproveché la invitación de mi amigo Aitor (My Mom Dances Mosh) para ver el trabajo de Black Lotus Productions, su promotora de eventos y responsables del evento del viernes. Pues las cosas habían cambiado desde la última vez que me marqué un mosh dance en Sevilla, y a mi parecer, para bien. Se había acabado ese pique malsano entre las bandas, ese postureo a rabiar en las puertas de las salas, el “yo vengo tal” o “yo afinaré a tal banda” para formar, a primera vista, una especie de comunidad, con ganas de hacer las cosas bien, de crecer juntos. Hay grupos nuevos, nuevo público, pero especialmente; nuevas maneras de hacer las cosas.

My Own Tempest abría el show, muy rápido y con mucha prisa. Este suponía el segundo directo que la banda ofrecía desde su formación, y se ve que los chicos se lo toman en serio. Cubrían el vacío en el cartel que había dejado la caída de Alienchrist (por motivos de formación) y con ganas de ponerse en cuanto antes a la altura de las demás bandas participantes. Pero no hubo mucha suerte. La siempre incontrolable duración de la prueba de sonido les jugó una mala pasada, el tiempo se les echó encima y solo pudieron tocar la mitad del setlist que tenían preparado para la noche. Pero dio tiempo a disfrutar, y MOT calentó al público asistente. Covers de Defiler, Parkway Drive, The Ghost Inside y de A Day To Remember pusieron al público a bailar. Presentaron también “Atmosphere”, tema propio en el que se mostraron más que seguros de sí mismos en el escenario, la técnica de las guitarras a destacar; al igual que el desenvolvimiento de su vocalista tan natural para ser su segundo show. Cinco temas que dejaron con ganas de más y que disgustó en relativa medida a los integrantes de la banda.

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My Own Tempest – Foto de Nuria Spínola

Muy rápidamente también hacía el relevo Concealing The Sun. Este era un concierto emotivo para la banda: se trataba del último directo de su guitarra solista por lo que se vistieron de etiqueta para la ocasión. Intentan controlar cada mínimo detalle de su show, y el público lo sabe. Guitarras inalámbricas, un quarter en el centro de la sala para mejor interacción con los asistentes, un cámara propio grabando su actuación…Concealing ya se ha ganado un público, y se lo merece. Después del intro, “Call of Duty” auguraba que la cosa iba a ser seria. Dos miembros de seguridad de la Sala se colocaban a ambos lados del escenario. “The End of an Era” motivó a un circle pit interesante. Pepe de Foxnox  me comentaba que iban a echar mucho de menos a su guitarrista cuando se vaya, y parece que tiene toda la razón. Para el siguiente tema ya se habían adueñado del show, aprovechan para promocionar propio merchandising y al de su patrocinador Wend StreetWearsSí, patrocinador y todo. Concealing the Sun ha demostrado que si se dejan de lado las excusas en cuanto a ese “catetismo” al que se suele acudir cuando las cosas salen a medias o no se obtiene los resultados deseados, se pueden lograr muchas cosas en esta escena.

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Carri (Concealing The Sun) / Aitor (My Mom Dances Mosh) – foto de Jairo Camacho

Carri invitó a Aitor (My Mom Dances Mosh) a montarse en el escenario con ellos. El buen ambiente era palpable. La Events empezaba a botar y parecía que se venía abajo. Concealing The Sun culminaba su show no sin antes agradecer a los asistentes y a las demás bandas participantes (con especial dedicación a los invitados de Madrid).

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Concealing The Sun – Foto de Jairo Camacho

Era el turno de Physis, cuyos integrantes habían participado en el mosh pit cuando tocaban las bandas anteriores. Lo menciono porque yo no me la jugaría de esa manera. Suben y se abrazan entre ellos antes de su presentación. Cuando el vocalista nos señala que empieza el turno de Physis, Pepe Foxnox y yo nos decíamos casi al unísono: “Tienen un solo guitarra”…Era la primera vez que escuchaba este grupo y me gustó, me encantó. Aunque en el primer tema tuvieron fallos técnicos con el micro, el público fue paciente con ellos. Y nos llevamos nuestra recompensa. Physis mandaba a todo el mundo al “puto suelo”, y sí, todo su público al puto suelo que fue. Cuando volvimos a levantarnos otra vez se sentía que apareceríamos todos en el aparcamiento de la calle Matemáticos. Physis armó un mosh curioso que tuvo que ser vigilado por los miembros de seguridad de la sala. En definitiva, un show completo y peculiar, hace mucho tiempo que no se veía un bajo de seis cuerdas por aquí, y mucho menos, que su propietario le saque partido de verdad; entre todos los integrantes hicieron que no se eche de menos otra guitarra más –al menos, en el directo-; y el buen rollo entre los músicos y asistentes se hacía notar. Los integrantes de My Own Tempest parecían haber olvidado el mal trago de la noche mientras bailaban con Physis. Un gran directo que terminó con un “Thank you so much”…No sé, me hubiera quedado más contento con un “Musha grasia, señore” o algo por el estilo.

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Physis – Foto de Jairo Camacho

Llegaba el turno de los invitados de la noche. Los madrileños de Cannibal Grandpa intentaban ultimar los detalles para su primera presentación en el sur. Aparecieron con la indumentaria y las caras pintadas mientras se coreaba en toda la sala “Grandpa, Grandpa…”. Se notaba la expectación del público para con los chicos del norte. Y Cannibal Grandpa cumplió. En Madrid las cosas funcionan de otra manera. Así me lo contaba Aitor luego de compartir escenario con los ahora invitados en la capital. Y es verdad, tanto musical, como visualmente, los “abuelos” cuidaban su show como mejor podían. El ambiente en la Events era tal que esta vez los miembros de seguridad tuvieron un papel activo durante la presentación de Cannibal Grandpa. Los integrantes de My Mom Dances Mosh y Physis lo daban todo en la pista, cosa que no pasaba desapercibida por los que en ese momento daban el espectáculo. Las gracias, los saludos y los abrazos rulaban entre canción y canción. Con “Where is Your God Now” disfrutamos todos. La historia del abuelo caníbal se bailó en circle pit mientras los integrantes del grupo no dejaban de saltar. Culminaba el show de los madrileños –para alivio de los miembros de seguridad- agradeciendo al público y a los grupos que compartían la noche con ellos, especialmente a Physis y a My Mom Dances Mosh.

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Cannibal Grandpa – Foto de Jairo Camacho

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Cannibal Grandpa – Foto de Jairo Camacho

Poco después de las 23h cerraba la velada My Mom Dances Mosh. Otra banda que ya se ha ganado a un público fiel en sus directos. Desde el primer tema pusieron la Events a botar. Todo el local se volcó con ellos y más cuando la coordinación entre sus integrantes se hacía lucir en determinados momentos. Show ameno, con un cover discreto, con una precisa colaboración de Carri (Concealing The Sun);con un tema dedicado a los Lunnis y otro a la afición de uno de los guitarristas a la marihuana. Su vocalista, Aitor, se tomó las molestias de agradecer a todos los presentes, a los miembros de seguridad y en disculparse por las prisas con My Own Tempest, tema ya olvidado por estos últimos.

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My Mom Dances Mosh – Foto de Jairo Camacho

Black Lotus Productions nos regaló un concierto de calidad, con bandas de calidad y con un ambiente que ya quisieran otras escenas musicales de la ciudad. Porque un momento, hablamos de adolescentes y jóvenes que montan sus propios conciertos y con resultados más que aceptables, siempre contando con el apoyo de las bandas y del público. Ahora es cuando me pregunto por qué no funcionó esto hace dos años (con más salas y grupos implicados) y ahora sí. Da igual, disfrutamos todos.

Crónica de Manuel Paulino

Fotografías de Jairo Camacho y Nuria Spínola

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