Crónica del Black Lotus Fest

30 de septiembre, se acaba ya el verano del 2016 y empezamos a entrar en el otoño que luego dará al frio invierno, pero no esta noche, esta noche Sevilla está a punto de arder, y me dirijo al foco del incendio. Cerca del hospital de la Macarena, un gran grupo de melenudos, chavales con gorras, dilataciones y público más pureta esperan a la apertura de las puertas de lo que hoy será nuestro infierno en la tierra personal, la SALA X.

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Foto de Jairo Camacho

Lo primero en lo que se fija uno al llegar es el buen rollo que se respira, las ganas de concierto y de disfrutar una noche para el recuerdo.  Vemos camisetas de todos los colores, desde las clásicas camisetas negras con logos de diversos titanes del metal (como Black Sabbath, Amon Amarth, Slipknot o Ghost) y chupas de cuero/vaqueras, hasta camisetas de los grupos protagonistas de la noche, pasando por camisetas de tirantas blancas y logos al más puro estilo deathcore,  como también camisas con estampados de todos los colores, conformándose así una amalgama de colores en la que la base en su mayoría era el negro.

Las puertas se abrieron cerca de las 19:30, y la gente empezó a entrar a cuenta gotas pero sin pausa, dándose así bonitos momentos de compañerismo y conversaciones que rebosaban energías para el concierto que estaba a punto de acontecer. En la barra, aún había espacio para poder ver la amplitud de la sala y en el recibidor, los encargados de la sala iban pasando de buenas formas las entradas a los asistentes, todo muy profesional pero a su vez amigable. Los grupos habían montado un stand con camisetas, chapas y discos a buen precio, y la música de Machine Head sonaba para caldear el ambiente.

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Habitat. Foto: Jairo Camacho

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Habitat. Foto de Jairo Camacho

Sin darme cuenta, eran ya las 8, la sala estaba a medio llenar y el primer grupo se preparaba para abrir el festival y la noche. Las luces azuladas y moradas inundaban el ambiente, todos los integrantes se mostraban como estatuas encima del escenario y la música empezó a sonar. Una introducción con toques de psicodelia y de ambientación comenzaban a despertar los oídos de los asistentes, comenzando con un trance meditabundo para luego romper en un fogonazo de luces y de sonido.

Así se presentó Habitat, conformado por dos guitarras, un bajo, una batería y un vocalista. Son debutantes en la escena pero sin duda tienen mucha energía y estilo propio, consiguiendo un sonido muy sólido con unos riffs que recuerdan al Nu-Metal  de los 90 como son Deftones o POD, estructuras rítmicas que se asemejaban a una mezcla entre TOOL, Linkin park e incluso a veces a Alter Bridge, dándoles mucha importancia a las melodías sencillas pero muy emotivas que conseguían congeniar a su vez con la voz de su vocalista, quien mayoritariamente canto en limpio y se permitió algún grito de pura emoción, lo cual me recordó en parte al cantante de Circa Survive, junto a los trabajos corales de los demás componentes .

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Habitat. Foto de Jairo Camacho

A nivel instrumental se podía notar como el bajo y la batería eran quienes mayor peso podían tener estructuralmente, y como las guitarras daban la guinda del pastel a su sonido con melodías pegadizas. Lo que si pude echar de menos fue algún que otro solo de guitarra, pero entramos en gustos. Y lo que si estaba claro es que consiguieron desde el primer momento hacer disfrutar a toda la sala a golpe de frescura, buen rollo y mucha emoción.

Su track-list se conformó por las siguientes 7 canciones, en las que fueron jugando con los oídos de los asistentes entre la melancolía, la ira, la esperanza y la calma. Sin duda, una grandísima sorpresa la que dieron los locales Habitat, y  a mi gusto, el grupo con mejor sonorización de todo el festival:

  • Habitat
  • Cómo ayer
  • Lejos de ti
  • Demasiado tarde
  • Tiempo
  • Desde cero
  • Déjate llevar

Tras el último tema, Habitat se despidió y curiosamente empezó a sonar “Vicarious”, un clásico de los americanos TOOL, empezaba el primer descanso de la noche. Tras 20 minutos, volví a entrar en la sala para escuchar como ahora sonaban los franceses Rise Of The Northstar en los altavoces de la sala, un claro indicador del cambio que se iba a ver con el siguiente grupo.

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D.A.D. Foto de Jairo Camacho

Los ánimos ya estaban caldeados, y se empezaba a respirar otro ambiente en la sala. Todo se apaga, el público está impaciente mientras vemos como cuatro personas se suben encima del escenario con sus armas para destrozar los cuellos de los asistentes, todo esto mientras podíamos escuchar cómo se generaba una introducción al caos en los altavoces de la sala, el apocalipsis empezaba, y con melodías al más puro estilo Septic Flesh, los Grooveros D.A.D. empezaron su concierto rompiendo el in creccendo con unos riffs de guitarras agresivas y velocidad del thrash de la Bay Area, la brutalidad estaba servida y poco faltaba para que empezaran a darse los primeros pogos.

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D.A.D. Foto de Jairo Camacho

Desde el inicio, DAD dejo claro cuáles eran sus influencias, jugando con la brutalidad y la velocidad propia de grupos como Sepultura, Death, Exodus o Slayer, además de medios tiempos y riffs más cercanos al groove noventero de Chimaira, los inicios de Machine Head y Soulfly.  Conformados por un vocalista, un guitarrista, un bajista y un batería, los thrasheros descargaron una sesión de odio y violencia auditiva que fue en aumento lo largo de su actuación hasta llegar al climax.

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D.A.D. Foto de Jairo Camacho

Para ser más correcto, quien mayor simbolizó esto fue el vocalista, quien curiosamente teniendo un leve aire a Randy Blythe de Lamb of God, supo transmitir toda esta emoción tanto con la voz como con sus caras de odio. Por otro lado, desde la base rítmica me quede con un mal sabor de boca dado que aunque la interpretación y la puesta en escena estuvo muy bien, la sonorización no lo fue tanto, haciéndose así perder la definición del sonido del bajo con una batería que tenía mucho peso a sus espaldas, pero bueno, estos detalles tienen más que ver con temas técnicos de sonido y la acústica de la sala que con la propia música en sí.  Las melodías y la agresividad venia por parte de del guitarrista, que con una guitarra de 7 cuerdas destrozaba los cuellos de los asistentes a golpe de galopadas y riffs que variaban entre el desenfreno y los marcados ritmos del groove y el hardcore, marcándose de vez en cuando algún solo con Wah propio de Kirk Hammet o Kerry King y escalas de tónica árabe.

Su actuación, muy correcta, hizo que el público enloqueciera con una tormenta de pogos y circle pits continuas, seguidas por headbangings de los melenudos presentes, sin duda alguna D.A.D. había conquistado y enloquecido con su actuación a los asistentes.

Su track-list se conformó por himnos de puro odio y rabia, y con un muy acertado cover de los míticos Chimaira, lo cual me consiguió enamorar al momento:

  • Falso Profeta
  • Polvo de Muerte
  • Sin Mirar Atrás
  • Aliento de Rabia
  • Pure Hatred (Chimaira Cover)
  • Tu Realidad
  • Semillas de Odio

Tras esta sesión de violencia bien destilada, volvemos a la calma, mientras por los altavoces empezamos a escuchar canciones de Karnivool, Whitechapel, August Burns Red y Tesseract.

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Pulso. Foto de Jairo Camacho

 

Tras diez minutos de descanso, empieza la tercera ronda de la noche. Esta vez, el inicio es muy diferente, y Pulso sube al escenario con todo el estruendo posible al más puro estilo ‘’Rock and Roll’’, que tras un breve saludo al público, desemboco en su primera canción, dejándonos escuchar unos riffs pegadizos con nos brindaban una mezcla de sonidos difícil de clasificar. Y es que aunque su estilo puede recordar al Heavy Metal clásico, cuando uno está atento a lo que escucha se puede percatar que hay mucho más.

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Pulso. Foto de Jairo Camacho

Con un vocalista, una guitarra, un bajo y una batería a los locales PULSO no les hacía falta nada más. Sus riffs y melodías podían recordar a grupos como Symphony X, Dream Theater, Kamelot  o Tool sin toda su complejidad, acercándose también a estructuras propias de grupos como Pantera, Creed o SOAD, era evidente que la influencia del metal progresivo se destilaba con cada tema que tocaban, jugando con diferentes ritmos y velocidades en ocasiones para posteriormente hacerte menear el cuello con una simple pieza de esas que se quedan en la cabeza a lo largo de toda la canción, además de solos que podían estar entre el blues y el virtuosismo de los 90 propio del sonido americano.

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Pulso. Foto de Jairo Camacho

Una muy buena actuación por parte de todos sus integrantes consiguió que la racha de locura y desenfreno en la sala no parase, destacando el carisma y la cercanía que mostraba el vocalista sobre el escenario. Los problemas por desgracia se repitieron, en este caso debido a un fallo del micro en medio de un tema, cosa que el grupo supo aprovechar para motivar al público y no dejar que el ánimo decayese. Y es que, al igual que sus compañeros DAD, la sonorización y la acústica jugó en contra, impidiendo, aunque de forma leve, que se pudiese escuchar la música de forma nítida y que los volúmenes no se comiesen entre sí. Exceptuando estos dos hechos, su concierto fue, al igual que los anteriores, un disfrute total para los oídos.

Su track-list, con letras de crítica social, cerró con el tema “Circle”, precedida por “La Familia”, momento en el que el público enloqueció y que contaba con un espectacular solo que nos hizo a los amantes de la guitarra llegar a un clímax musical. Tras esto,  la sala volvió a la calma:

  • Sálvese Quien Pueda
  • Colateral
  • Consu Mr.
  • Unas Ejecuciones
  • Todos Muertos
  • Bullets (Creed Cover)
  • La Familia
  • Circles
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    Chaos Before Gea. Foto de Jairo Camacho

Y tras la calma, System of a Down y Gojira preparaban nuestros oídos para el mayor momento de locura de la noche, mi mayor sorpresa de la noche, la actuación de Chaos Before Gea.

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Chaos Before Gea. Foto de Jairo Camacho

Todo empezó con una oscuridad semi-parcial, un ritmo de batería que iba en aumento, y un desolador grito de desesperación que me hizo perder la cabeza al instante. Tras este grito, nos encontrábamos ante lo que debe ser el retrato musical de un esquizofrénico paranoico. Conformado por riffs de guitarras veloces, cortados y cambiantes en todos los sentidos que se alternaban con punteos y solos, un bajo que daba esa profundidad y fuerza necesaria al grupo y una batería que más que una batería, era una maquina de destrozar cerebros, tanto por la velocidad como por el juego de ritmos y de golpes que iba dando. A su vez, el cantante se dejaba la voz y el alma en cada grito y en cada palabra que salía por sus pulmones, acompañado de los coros de sus compañeros en momentos concretos.

La banda de Málaga está conformada por dos guitarras, un bajista, un batería y un vocalista. Su sonido era algo complicado de clasificar, pero eran evidentes que bebían un poco de todos los ríos, pasando desde el Mathcore de The Dillinger Escape Plan acercándose al progressive metalcore de grupos como Between The Buried And Me, Protest The Hero o August Burns Red y los pasajes melódicos de bandas como Amon Amarth, Mastodon, Trivium o Lamb Of God, además de “breaks” propios del Deathcore de Suicide Silence o All Shall Perish. La verdad es que, por mucho que diga grupos e influencias que percibí, me quedaría corto porque lo de estos chavales era otro nivel, a mí personalmente me enamoraron hasta la médula dado que no es algo que se suela ver todos los días, y supieron generar lo mismo en el público, el cual volvió a volverse loco en una orgia de pogos, mosh y circle pits, puesto que los artistas juntaron más de una vez el final de una canción con el inicio de la siguiente, tanto de su nuevo trabajo Kharon como de su primer disco Erebo.

Chaos Before Gea. Foto de Jairo Camacho

Chaos Before Gea. Foto de Jairo Camacho

Los de Chaos Before Gea se atrevieron a jugar con ritmos flamencos de la tierra  y no pararon de establecer contacto con el público, dándose así un espectáculo de puro gozo, tanto por el buen rollo que se respiraba como por el manicomio en el que se había convertido la sala.

 

 

Los malagueños se despidieron con “Lobo”, canción con mucha energía y que al final tenía un discurso que le daba ese momento épico, lo cual hizo que el público pidiese un bis, pero por desgracia no pudo ser

  • Khâron
  • Moaning In Agony
  • Erebo
  • Inner Struggle
  • Red Lights
  • In Death
  • The Voice
  • Lobo
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Bolu2 Death. Foto de Jairo Camacho

Tras esta tormenta de locura, el cuerpo pedía descanso así que salí a darme una vuelta y ver como estaba el ambiente fuera de la sala, el cual no me sorprendió. Melenas negras y gorras planas se podían ver por doquier, mezcladas en diferentes grupos, y hablando del pedazo de noche que estaban viendo, se notaba que tanto los asistentes como los grupos estaban disfrutando el Black Lotus Fest al máximo. Poco después, decidí volver a entrar para ver como Bolu2 Death ya había subido sus equipos y pantallas al escenario, era el momento de la fiesta.

El show empezó con una intro que mezclaba el flamenco y el dubstep, recordando a la gente que lo que estaba a punto de empezar  no era algo típico de escuchar. El público era abundante cuando los cuatro integrantes onubenses subieron al escenario para liarla, empezando con unos riffs y breaks que se unían al carisma de los gritos del cantante. Sin duda alguna, el público no paro en tema tras tema, unidos por pasajes de electrónica ‘‘pa los modernos’’ como ellos dicen, y  la fiesta que montaron con su actuación los Bolu2Death fue continua, consiguiendo un ambiente distendido y relajado con el público.

Bolu2 Death. Foto de Jairo Camacho

Bolu2 Death. Foto de Jairo Camacho

Pero los de Huelva no venían solo para darnos fiesta, la importancia de los “breaks” y el uso de los silencios que detonaban en riff de brutalidad dura y pura fue algo vital en su concierto, jugando así con la mezcla de géneros y sonidos, generando que no faltaran pogos ni circle pits.  Cuatro son los miembros de Bolu2Death, una guitarra, un bajo, una batería y un bajo, quienes no pararon de moverse y de trasladar la energía al igual que su música, la cual podía recordar a grupos como Bring Me The Horizon, Attila, For Today, Asking Alexandria o Emmure, en la cual los breaks y riff con melodías sencillas tenían el protagonismo junto a la voz. Lo que más destaca es como consiguieron unir este sonido con las escalas de flamencas de su tema “Flamencore”, en la cual el cantante rondaba entre el cante flamenco y los guturales mientras el bajista le daba la base.

Al contrario de sus demás compañeros de cartel, no tuvieron ningún problema con la acústica o la sonorización, y se pudo escuchar con total claridad cada una de las partes de su música.

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Bolu2 Death. Foto de Jairo Camacho

Tras una fiesta de desfase y unos breaks brutales, los onubenses se despidieron dando gracias tanto al público como a la organización y a la sala, con un track list de 11 canciones:

  • Hasta fallecer
  • Modernformers
  • Hate Song
  • Jugando a ser Dios
  • Guerra B2D
  • Ahora Mando Yo
  • Dance-Core Party
  • Flamencore Hate Crew
  • #Shit
  • La Estamos Liando
  • Dualitas
Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

Ya después de esto solo quedaba destrucción, tres grupos más que no se quedarían contentos si no nos provocaban alguna hernia o moratón esa noche, y este trio empezaba por Ebola DP.

La gente se concentró tras la pausa, no cabíamos apenas en la sala, y se empezó a escuchar como una introducción apoteósica nos abría las puertas para la violencia sónica que estaba a punto de acontecer. El Robb Flynn sevillano encaraba al público a ritmo de la desolación y los breaks de sus compañeros mientras ejecutaba unos pig squeals de excelente calidad. Tras esto, los de Sevilla empezaron con su noche de metal afilado pero solido, con un sonido muy logrado y definido, y una dinámica perfecta con el público quienes cantaban las canciones de memoria, hacían pogos y walls of death. No por nada son uno de los pesos fundamentales de la escena metalera sevillana.

Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

Y es que Ebola DP ha evolucionado bastante desde sus inicios, pasando de un sonido más hardcore al actual metalcore melódico con toques de deathcore y djent que se dejan entrever en sus aplastantes breakdowns, y en las pegadizas y emotivas melodías a cargo de los guitarras, por no hablar de la impresionante solidez del conjunto rítmico que formaba bajo y batería, siendo complicado debido a la dificultad de las canciones. También cabe destacar la variabilidad a la voz de su frontman, quien es capaz de hacerte los guturales más graves para luego subir hasta los agudos más agónicos pasando por unos limpios que sorprendieron bastante y supieron estar a la altura de su actuación.

Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

Ébola Dp. Foto de Jairo Camacho

El sonido de la banda nos puede recordar al death metal melódico de Gotemburgo con grupos como In Flames, At The Gates o Dark Tranquility, pero no se quedan en ello solo, puesto que es más que notable la influencia de grupos como Killswitch Engage, August Burns Red, Machine Head, Parkway Drive o Heaven Shall Burn, llegando por otra parte a la influencia del Deathcore más brutal como Thy Art is Murder o Whitechapel en los momentos de mayor densidad y pesadez. Aún hablando de todas estas influencias, Ebola DP destila su propio estilo y escucharlos siempre es un placer.

Su tracklist estuvo compuesto mayormente por temas de su último trabajo, Khrom, y con un tema de su primer trabajo, el aclamado machete:

  • Virus
  • Tu camino
  • 13
  • Falsa necesidad
  • Recuerdos
  • Es ocasión
  • Póstrate
  • Último Round
  • Machete
Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

Tras este tratamiento de aniquilación sevillana, era hora de salir de Andalucía, y traernos uno de los grupos revelación del deathcore español, los madrileños Cannibal Grandpa. Era el turno de que mostrasen su calidad y brutalidad en las tablas, era ya la 4º vez que nos visitaban y es evidente que el público les tiene un especial cariño, y con razón porque dieron el nivel que se esperaba de ellos y más.

Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

Con pequeños problemas al principio por la electrónica de la sala pero con ganas de reventar lo que quedaba de nuestra columna vertical, los caníbales entraron a matar con riff rebosantes de brutalidad, caras de locura y sadismo, y una voz procedente del mismísimo averno. Lo que presentaron estos 5 madrileños fue un recital de puro deathcore recordándonos a grupos como Whitechapel, Carnifex, Thy Art is Murder, Chelsea Grin o Betraying the Martyrs, con influencias del tech death metal más actual como pueden ser Fallujah o Rivers Of Nihil y tintes de melodías ambientales del black metal noruego, dando así un coctel explosivo de brutalidad, ambiente y virtuosismo en las dosis justas, que podéis disfrutar en su primer disco ‘‘Feed your Food’’.

Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

Cannibal Grandpa. Foto de Jairo Camacho

La actuación del grupo estuvo protagonizada por el buen rollo de la velada, el sonido nítido de la banda y por la versión sorpresa en honor a la banda local My Mom Dances Mosh de su tema ‘‘No Apocalypse With A Tank’’ en la cual su vocalista, y actual organizador del evento se subió al escenario para cantar el tema junto a ellos, lo cual al terminar el tema hizo que toda la sala hiciese una ovación tanto al grupo como a la organización.

A nivel de ejecución y sonido, todo estuvo perfecto, los problemas de sonorización y de acústica de la sala apenas se notaron, y la actitud del grupo contagio a todo el público allí presente, dándose un espectáculo más que disfrutado y que será recordado por años. Yo me quedo en especial con la cara de locura de su bajista.

Tracklist:

  • Albert Fish
  • Dear Diary
  • Wysteria
  • Face to Face
  • Gray Man
  • No Apocalypse With A Tank (My Mom Dances Mosh Cover)
  • Legacy
Marabunta. Foto de Jairo Camacho

Marabunta. Foto de Jairo Camacho

Era turno de cerrar la noche de mano de Marabunta, mítica banda de rap metal de Sevilla que ha compartido cartel con grupos como Narco, Soziedad Alkoholika u Hora Zulú, quienes comparten un sonido parecido.

Marabunta. Foto de Jairo Camacho

Marabunta. Foto de Jairo Camacho

Sin más dilación, los locales subieron a la palestra para darnos la última y gustosa paliza con una mezcla de rap, thrash metal, hardcore y punk. Y vaya que si lo hicieron, con riffs contundentes, rimas y letras claras acerca de la realidad socio-política en la que vivimos, y un ritmo con el que poder mover el cuello sin complicación alguna, Marabunta se encontraba cerrando una de las mejores noches para el metal sevillano actuales, lo cual se pudo ver en el público, pues aún siendo cerca de las 3 de la mañana no paraba el movimiento en la sala, y aunque la asistencia era levemente menor que en los anteriores conciertos, los pogos no se cerraron hasta que termino de sonar la música.

Marabunta. Foto de Jairo Camacho

Marabunta. Foto de Jairo Camacho

El sonido de Marabunta podría encontrarse entre un el macarreo de Motörhead, la dureza lírica de Rage Against the Machine, la brutalidad de Hatebreed y la velocidad del Thrash más puro, y en esta ocasión se encontraban abriendo su nueva gira presentación de su recién lanzado disco ‘‘Siempre Presente’’,  haciendo una actuación con mucha garra y energía que quedo constancia en todos los aspectos.

Tracklist:

  • Intro Mariano vs Manolo
  • Odio
  • Gusanos
  • Siempre Presente
  • A media verdad
  • Dos historias
  • Mis Héroes
  • Rutina
  • Marabunta
  • Enterrado Vivo
  • Intro ACAB
  • Cobarde
  • Mercenarios de Almas
  • Hecatombe

El metal terminaba por ahora, pero la fiesta seguía, y era el turno de los djs, aunque un servidor debía irse a casa, dado que ya el cuerpo no aguantaba más.

Foto de Jairo Camacho

Foto de Jairo Camacho

Otro punto que comentar del evento a nivel general es la tremenda alegría de todas las partes, tanto la organización, como las bandas y el público. Las tres partes coincidieron en que todo había salido a pedir de boca, y que exceptuando algunos detalles, fue una noche de recuerdo que había dado un golpe encima de la mesa cual Álvaro Ojeda en sus videos.

Sin duda, fue algo que quedara para la historia de la escena sevillana.

Redacción: Guille Carmona

Fotografías: Jairo Camacho

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