Combo Calada y Maraña lo dan todo en la Malandar

Sábado 13 de abril. Sábado Santo y día de derbi en Sevilla. Puede que parezca una fecha algo arriesgada para organizar un concierto; pero, sin duda, no elegí mejor cosa que hacer aquel día por la tarde. 

Mientras la mitad de Sevilla se dirigía a sus casas después de pasar la tarde viendo cofradías y la otra mitad comentaba el Sevilla-Betis, unos pocos, entre los que me incluyo, nos dirigimos a la calle Torneo 43 deseosos de algo de música y desconexión después de una larga semana. 

En la mítica sala Malandar apenas había cola a las 22.45, solo quince minutos después de la apertura de puertas antes de la actuación. Al entrar, un ambiente distendido y algo de nerviosismo nos recibió entre cervezas. En una esquina, un stand de merchandising con discos de Combo Calada, el grupo que daría el pistoletazo de salida en menos de veinte minutos. 

Me senté en la barra, me pedí una copa y observé el local. Poco a poco iban entrando más jóvenes que se saludaban entre risas y abrazos. Parecía una gran reunión de amigos. Era evidente que el evento había sido organizado por Maraña, una banda emergente en la esfera sevillana que viene pisando fuerte y que ha reunido a un gran grupo de seguidores en apenas unos meses. 

De repente, algo de movimiento en el escenario y unas trompetas agolpan al joven público, aún no muy numeroso pero sí entregado, en torno al tablado. Comienza Desorden, canción que da título al nuevo álbum del grupo manchego Combo Calada, en el que su mezcla de estilos, rock, reggae, ska y ritmos latinos, se une con un sonido cargado de distorsiones que nos hizo a todos bailar, cantar y sorprendernos con su soltura, desparpajo y talentazo en el directo. 

Creo que puedo decir que la mayoría de los asistentes no conocían a Combo Calada a pesar de su significativa trayectoria y su gran número de seguidores en toda España; pero también puedo decir sin riesgo a equivocarme que con este concierto ha ganado muchos nuevos fans, entre los que, sin lugar a dudas, me incluyo. 

El grupo continuó con canciones como Antes de hablar; Juega, juega; Manos atadas; Hojas al viento y Amor y explosiones mientras la gente continuaba llegando y llenando la Malandar.

Los chicos de Combo Calada hicieron un conciertazo, con una energía increíble sobre el escenario y un sonido envolvente que nos hizo disfrutar de su música y de su puesta en escena. 

No mucho después José Alberto, guitarrista solista; Adrián, bajista; Quique, guitarrista rítmico; «Grillo», cantante; y Manuel, batería, ocuparon sus puestos en el escenario. Maraña comenzaba.

Sonaron los primeros acordes de Cuentacuentos, canción que sacaron el 1 de abril, y el público lo dio todo. Se nota que Maraña, a pesar de ser un grupo muy joven, tiene un magnetismo difícil de explicar. 

La actuación continuó con Alameda y Malaesquina y, ya siendo 14 de abril, Día de la República, cantaron su A galopar, una versión muy acertada del poema de Rafael Alberti Galope, escrito por el poeta gaditano durante la Guerra Civil española. En la Malandar resonaban los versos y todos cantamos ese «¡A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar!».

Y justo a continuación, como ya ocurrió en su anterior concierto, el público se revolucionó con el canto partisano italiano Bella, ciao, todo un himno contra el fascismo. Los bailes, saltos y gritos en italiano inundaron la sala.

Después Grillete al machote, una canción contra la violencia de género para la cual el cantante, «Grillo», solicitó la colaboración de las mujeres presentes en la sala. «Somos hombres y no somos la voz de las mujeres, pero queremos decir algo», explicaba, tras lo que pidió que si, al terminar la canción, veían necesario corregir algo, que por favor se lo hicieran saber. 

Y por fin llegó El camino, LA CANCIÓN con mayúsculas, el tema que ha dado a conocer a estas jóvenes promesas musicales. Desde luego, el concierto solo iba a más, y llegó a su clímax cuando «Grillo» se lanzó al público y fue manteado por la masa. Un auténtico concierto de rock a la antigua usanza. 

Después de Aguaire y Banderas negras, el espectáculo terminó con La sal de la vida y Outro ciao. Maraña lo ha vuelto a hacer y nos ha dejado clara una cosa. No son solo buenos músicos que saben compactar los sonidos en los directos y cómo actuar sobre el escenario, sino que son un grupo comprometido con los problemas actuales. Son la representación de los jóvenes preocupados, de los luchadores que persiguen su sueño y, a la vez, ayudan a que esta sociedad sea un poquito mejor.

Redacción: Irene Martel

Fotografía: Irene Martel y Miguel Ángel León

No Fun At all Sevilla

No Fun At All + The Mexican Sugar Skulls en Sala X

 7 meses ago

Sevillian Metal

Sevillian Metal – Documental

 4 meses ago

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *